Luciferismo VS Satanismo

La gente confunde indiscriminadamente la experiencia luciferina con la satánica. Cree que ambas se refiere a la misma experiencia demoniaca, y de esto tienen culpa los primeros interesados en que ambas cosas no se disciernan. En ocultar a la gente la posibilidad de auto-conocimiento.
Yo siempre fuí y seré luciferino, pero nunca seré satánico. Satán y Lucifer conviven en el mismo infierno, pero pertenecen a distintas percepciones de la realidad. Mientras que lo satánico implica entregarse al infierno sin ninguna responsabilidad ni conciencia, lo luciferino implica transitarlo con responsabilidad, hacia un espacio cada vez mas profundo y mas amplio de conciencia.
La experiencia satánica nace y se agota en el infierno, está esclavizada por las pasiones que hay en él y solo existe para satisfacerlas. La experiencia luciferina no se agota en el infierno. Nace en la oscuridad como las raíces de un árbol, pero está destinada a elevarse sobre si misma hasta finalmente salir a la luz, De hecho no está destinada a salir a la luz, sino a alumbrar a la luz.

Al-Pacino-as-John-Milton-in-Warner-Bross-Devils-Advocate-1997-123-650x433

Lo satánico no es un culto aislado de unas cuantas sectas de locos que sacrifican niños y vírgenes. Es un estadio de caída y degeneración del ser que atraviesa transversalmente todas las capas de nuestro psiquismo y por extensión, de nuestra sociedad. La forma de practicar la economía, la política, la salud, la educación es abiertamente satánica. Su único objetivo es la auto-satisfacción de seres atrapados en ese estadio de conciencia que solo se complace en la auto-glorificación y la auto-complacencia, no importa a que precio. Es un estadio que ya ha prescindido de toda ética. De toda preocupación en lo concerniente a un otro. El otro solo es contemplado como objeto de satisfacción del ego, porque el ego es la única expresión de la individualidad en ese nivel.
Lo luciferino equivale, sin embargo, al esfuerzo sostenido de contener todas esas pasiones sin negarlas, con el fin de canalizarlas hacia el logro de una verdadera identidad, de un verdadero núcleo de conciencia individualizada. Por eso todo proceso de individuación es un proceso luciferino, porque implica a la fuerza una mirada sostenida sobre la sombra, sin juzgarla, pero tampoco sin posibilidad de apartarla. Jung, padre del concepto de individuación, era un maestro luciferino de principio a fin, y todos los que nos sentimos junguianos de alguna manera somos luciferinos, dependiendo del grado de implicación y de atención que requiera la contención y la responsabilidad sobre nuestra propia sombra.
No se si se me entiende. Lo Satánico es la pérdida irremisible de la naturaleza divina en la propia inercia de la materia. La entrega cobarde e inconsciente de esta naturaleza. Lo luciferino es el esfuerzo constante y sostenido en contener la entropía hacia la que nos empuja la gravedad y la inercia de la materia a través del ejercicio de una férrea voluntad de conocerse, hasta las últimas consecuencias.

Fig.-1-Demon-Seated

Pero el autoconocimiento tiene su precio. Y la conciencia luciferina tiene tantas bajas como las que tiene la conciencia satánica, porque la tensión de hacer conscientes los contenidos del inconsciente a veces es demasiada. Cuando la tensión es demasiada, lo más fácil es sucumbir a la tentación de ingresar en los ejércitos de Satán, porque nada mas sencillo que dejar de tomar responsabilidad sobre las propias pasiones y los propios deseos, convirtiendo el mundo entero en un objeto a nuestro servicio, en el que la existencia del otro como sujeto con libertades y derechos propios deja de tenerse en cuenta hasta desparecer por completo.
Este es el bajísimo estadio de conciencia astral al que se han entregado millones de seres en este mundo, y sobre todo, los psicópatas que nos gobiernan, o mas bien, que intentan someternos a través de un sistema de creencias en el que la autosatisfación del deseo es la única moneda de cambio. La manifestación económica de esa moneda es el capitalismo, y la entidad psicológica que la sostiene se llama ego. Que no es lo mismo que el yo. Para tener acceso a un verdadero yo es necesario individuarse, separarse de las locas exigencias psicóticas del ego, tanto del ego social como del ego que ilusoriamente nos pertenece. Para separarse de estas exigencias es necesario sufrir, porque separarse del rebaño nos arroja a un espacio de soledad e incertidumbre.
Lo satánico huye de toda posibilidad de sufrimiento, haciendo del placer su único dios. A pesar de que este placer dependa del sufrimiento de los otros, que es donde se riza el rizo. No es un hedonismo gratuito y playero. Es un hedonismo a cualquier coste. Este es el peligro.
Lo luciferino no niega el placer pero tampoco el dolor. Es valiente. Es ambiguo, pero resuelto a conocerse en todas sus ambivalencias. Un camino pedregoso, lleno de peligros, pero que merece la pena.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s