Astrología y Libertad

Luna gato niño

No hay modo de decir esto suavemente ni dando rodeos.  Así que iré directamente al grano.  La razón por la que no soy ni puedo ser un astrólogo purista (es decir, sólo y exclusivamente astrólogo) no se debe exclusivamente al hecho inevitable de que tenga una tendencia ecléctica, o que esté formado en otras áreas,  sino  porque el ejercicio de la Astrología me ha enseñado, sobre todas las cosas, el respeto a un ejercicio mayor y trascendente: el ejercicio de la libertad.

Me explico. La Astrología habla de condiciones. De repeticiones. De patrones. Desde los cósmicos hasta -por resonancia- los de la propia psique humana. No puede ni debe hablar de otra cosa. Habla de arquetipos  y de la relación entre estos arquetipos (signos, planetas, dioses, mitologías) cuyos significados se repiten y se repiten, creando surcos por los que todo el mundo acaba transitando,  con muy poco margen para la adaptación, la flexibilización y el cambio. Es decir, para la mutación, la creatividad y el ejercicio de la libertad individual, es decir, individuada.

Hoy está de moda la práctica de la Astrología como herramienta de autoconocimiento. Psicológica la llaman. La presentan como una evolución inevitable de la Astrología predictiva. Esto es un sin-sentido muy fácil de explicar que lleva a un callejón sin salida aún más fácil de entender. La Astrología sólo es fiable, como ciencia matemática, en su diálogo con otras ciencias (exotéricas y esotéricas),  en cuanto a que puede cuantificar y predecir la repetición de esos patrones. Como herramienta predictiva funciona, a nivel colectivo y personal,  sólo y exclusivamente porque es capaz de reconocer esos patrones en el pasado y adelantar su repetición en el futuro. Cierta parte de la Psicología cognitivo-conductual hace exactamente lo mismo con los patrones psicológicos inherentes a la conducta humana. Una vez entendida la secuencia de un hábito, es perfectamente posible cambiarla por otra, aprovechando esa misma secuencia, o si se quiere, el surco dejado por el anterior. Barrio sésamo. Arriba- Abajo.

Pues bien. A día de hoy, la Astrología utiliza aún significaciones colectivas (es decir, recetas en masa) para los arquetipos o patrones vibratorios (eso que  llaman signos) y planetarios (eso que llaman planetas o dioses) que no tienen en cuenta el proceso de actualización e individuación de cada vida humana. Si su poder adivinatorio (Dijo el Oráculo: “tú eres frío, implacable  y ambicioso porque tienes Marte en Escorpio conjunción al Medio Cielo o eres susceptible a sentirte abusada porque tu Luna en Cáncer está en la casa 12 en cuadratura con Plutón en Libra en la casa 4”) aun funciona,  es porque la mayor parte de la vida de las personas no se halla en un proceso de individuación,  sino que reproducen esos patrones cuya literalidad y linealidad de significación se repite prácticamente de la misma forma desde el Medievo (Si un Sol está en la Casa 12,  antes estaba jodido porque estaba en la casa de los enemigos ocultos y ahora está jodido psicológicamente porque está en la casa del Inconsciente Colectivo o de la Memoria Sistémica, por lo que tiene las mismas dificultades para “brillar”).

Pero este nuevo poder adivinatorio también funciona porque la mayor parte de los astrólogos, tanto da si son predictivos como psicológicos, están cómodamente atrincherados en esas significaciones trilladas que resultan asombrosas y liberadoras para el cliente que las oye por primera vez en su vida. A su vez, este asombro,  también y desgraciadamente colectivo, retroalimenta una auto-fascinación por su poder de sugestión e influencia a la hora de revelar el Sancta Sanctorum de las repeticiones del cosmos. Por lo tanto, no se toman siquiera la molestia de resignificar esos patrones en concordancia a la libertad ejercida por cada persona, es decir,  a la forma y el modo de  de experimentar y vivir su energía, sea porque le da la gana o sea porque la está viviendo como buenamente pueda (a eso en la jerga astrológica se le llama vivir inconscientemente la carta). Tampoco lo hacen en congruencia y en respeto a su potencial, que es tan infinito como misterioso,  aun no desplegado -(a eso se le llama en la jerga astrológica vivir conscientemente la carta, aunque en realidad nadie sabe, aunque haga como que lo sabe,  cual es el potencial consciente o inconsciente de ese despliegue)- pero que ha de respetarse, e incluso, no señalarse en demasiados casos, porque aparece un factor demasiado ignorado en la consulta de los astrólogos y mil veces más esencial e importante que la sabiduría que comprende el Arriba y el Abajo de todas las condiciones: la libertad de elección humana. Para repetir o cambiar. Para seguir por el mismo surco o renovarse.

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Técnicamente, y aún cogida entre alfileres, la Astrología sólo es una ciencia válida para interpretar los ciclos y patrones de la psique colectiva, porque su evolución es lenta y,  por lo tanto, bastante predecible. Si su conocimiento funciona a nivel individual es porque el individuo en cuestión aun no se ha individuado, es decir, no ha actualizado o resignificado en su interior los patrones energéticos colectivos, sistemas de creencias,  hábitos psicológicos y conductuales socializados que tiran del hilo de sus instintos, deseos, pensamientos, emociones y conductas. Un astrólogo tiene un millón de veces más probabilidades de atinar cuando investiga sobre astrología mundial que cuando intenta penetrar en los entresijos de una carta (un alma) encarnada que se ha individuado o está atravesando una crisis o un proceso de individuación, donde precisamente se resignifican todos los arquetipos que me han condicionado socio-culturalmente para extraer de ellos mis propios significados, y por lo tanto, mi propia capacidad  y cualidad creativa de expresarlos de una forma nueva y original.

Ante el misterio de una individualidad en ciernes o ya consolidada, con la libertad de actualizar y recrear no sólo los significados de los arquetipos de su carta,  sino la relación entre ellos, el astrólogo predictivo o psicológico o kármico o como sea, aun pertrechado con todo el conocimiento y las técnicas astrológicas del mundo,  va invariablemente a ciegas. Si el astrólogo es realmente humilde, si valora más la libertad y la creatividad  de toda vida humana, que el dominio y la sabiduría sobre los ciclos y las condiciones que le da la práctica astrologíca,  esperará a ver como esos patrones han mutado y se han mezclado con la facultad de la atención y la intención de la conciencia y con el deseo y la libertad humanas, es decir, evitará preparar ninguna carta a priori antes de reconocerla in situm hecha carne y hueso, vida y circunstancias.

Por supuesto, este enfoque que comparto no es ni de lejos nuevo ni original. Es, sencillamente, el fruto de una obviedad demasiado obvia y de una mirada necesariamente autocrítica que me ha llevado a las mismas conclusiones que a uno de mis principales maestros. Dice una amiga, psicóloga y astróloga, que comparte mi admiración y mi respeto por el trabajo de Eugenio Carutti (del que, por cierto,  opino que no hace consultas individuales por esta razón),  “que Carutti dice exactamente lo mismo que yo cuando plantea que si la Astrología predice es porque la mayoría de la gente sigue surcos ya probados y repetidos (arquetípizados) al dar respuesta a los desafíos de la carta. Las respuestas nuevas y creativas no son predecibles”.

De hecho, y para terminar de romper de una vez la punta de la lanza, y aunque me ex-comulguen de una comunidad de la que me he mantenido conscientemente apartado,  a mi juicio la Astrología tenía y tiene mucho mas sentido cuando se dedicaba y se dedica a predecir eventos que afectaban y afectan a la psique colectiva que cuando intentó e intenta convertirse una herramienta de autoconocimiento psicológico. El autoconocimiento empieza y acaba justamente cuando uno se reconoce en la repetición de arquetipos, relaciones y patrones colectivos sin ningún tipo de cáriz ni matiz individual. A partir de ahí se abre precisamente la belleza del misterio, del sin fin de posibilidades creativas y emergentes con el que se puede y se debería vivir una carta. Sencillamente  porque no hay forma de predecir las millones de variables implícitas en su potencial creativo.

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Un ejemplo sencillo -en principio- para terminar. Cualquier astrólogo te explicará, pacientemente, en que consiste el mecanismo automático, nutritivo y defensivo, protector y a la vez excluyente,  de tu Luna. Te la analizarán por signo. Y si tienes suerte y son congruentes, también por casa y aspectos (relaciones que establece con los otros planetas). Lo que pocos te dirán es que tienes 4, 5 , 6  o más resonancias lunares, es decir,  de mecanismos o dinámicas lunares en tu propia carta. Aparte del signo y la casa donde está tu luna y de los aspectos que lanza con los demás planetas,  también hay que considerar como mecanismos o dinámicas lunares el signo que abre la cúspide de tu casa 4, los planetas que están en esa casa y sus aspectos,  la casa o las casas cuya cúspide/s te abre el signo de Cáncer así como los planetas en este signo y sus aspectos. Si además tu luna lanza aspectos tensos con muchos planetas tendrá las características no sólo de esos planetas sino de los signos y las casas donde están esos planetas. Al final, dependiendo de tu carta, es posible que tengas, sólo hablando de la Luna, unos 10 mecanismos lunares. Si tienes Ascendente Cáncer y una Luna estresada (es decir, muy aspectada con otros planetas) o una casa 4 atestada (es decir, llena de planetas), prepárate para asumir que tienes un complejo mecanismo emocional, o si quieres, una especie de medusa con muchas cabezas.  Lo mismo puede decirse de todos los demás planetas, y también de los signos y las casas que increíblemente algunos astrólogos aún llaman vacios. Por supuesto, la mayor parte de los astrólogos se callan esta información para simplificar la lectura, y,  los menos, porque sencillamente no ven  o no les interesa ver estas cosas.

Es esta vincularidad, de la que ha hablado largo y tendido Eugenio Carutti,  lo que permite darse cuenta de que,  en cualquier carta, todo está conectado con todo,  que  la persona no es tal planeta en tal signo  y en tal casa y en tal aspecto con otro,  sino una matriz casi interminable de significaciones arquetípicas creativas que pueden y deben resignificarse, individuarse, personalizarse, enriquecerse y renovarse. Al final, si uno es honesto, lo que tiene delante de sí no es un mapa de clasificación de  la personalidad del tipo eneagrama que nos proporcione una seguridad ficticia, sino un misterio que sólo la libertad individual de cada persona puede desvelar y desplegar en un sentido o en otro.

Si este artículo no es suficiente o ha suscitado más dudas al respecto de la integridad de la práctica astrológica,  prometo preparar una charla en este sentido. Y si aun no es suficiente, escribiré un libro.

Gracias.

 

 

 

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2 respuestas a “Astrología y Libertad

  1. ei, que bó César!

    tot i el meu desconeixement en astrologia, m’ha encantat llegir el teu article i tenia ganes de compartir-ho,

    quina gran contradicció! si considerem fiable l’ astrologia com a eina d’ autoconeixement la llibertat de l’ individu hi és poc present!

    m’ha connectat molt amb l’ experiència personal quan has comparat l’ astrologia d’ autoconeixement amb la psicologia cognitivo-conductual… justament fa poc vaig decidir no tenir en compte el criteri d’ un psicòleg per no se capaç de veure la meva individualitat ( i estava pendent de comentar-li), vaig adonar-me que seva opinió era fruit de patrons i no em servia, no em podia servir!… la fiabilitat dels patrons no pot ser d’un 100 %, on resta tota la riquesa del meu procés? …..

    Gràcies

    Neus

    ________________________________ De: César Bacale Enviat el: dimecres, 11 de juliol de 2018 19:09 Per a: edurnedor@hotmail.com Tema: [New post] Astrología y Libertad

    cesarbacale posted: “No hay modo de decir esto suavemente ni dando rodeos. Así que iré directamente al grano. La razón por la que no soy ni puedo ser un astrólogo purista (es decir, sólo y exclusivamente astrólogo) no se debe exclusivamente al hecho inevitable de que tenga “

    1. Hola Neus, gracias por comentar.
      Corrijo con un par de matices. Por supuesto que Astrología es válida como herramienta de auto-conocimiento siempre que se tenga claro que ese auto-conocimiento tiene el único propósito de discriminar hasta que punto sigo inconscientemente arquetipos colectivos y hasta que punto los he resignificado a través de mi experiencia, aprendizaje, libertad y creatividad personal. Es decir, hasta que punto vivo un Sol en Piscis (tu caso) como un patrón colectivo o que se ha individuado, y por lo tanto, susceptible a expresar diferencia, matices, variedad, originalidad, novedad, especificidad dentro siempre de la tendencia de ese arquetipo vibratorio.
      Lo penoso es comprobar que no sólo astrólogos sino neófitos se adscriben a estas significaciones históricas y colectivas de los arquetipos para no tomarse la molestia y el trabajo de individuarlos, haciendo que la Astrología se viva más como un sistema clasificatorio de la personalidad donde encuentro explicaciones (y conformismo) para mis tendencias, que como una matriz dinámica de posibilidades que me obliga, si las tomo, a moverme y evolucionar.
      Otra anotación. Ni en sueños la Psicología Cognitiva podrá ser una herramienta tan profunda como la Astrología a la hora de explicar y definir patrones psicológicos, porque los patrones que estudia la Astrología son, sencillamente, más universales. De hecho son los mismos que estudia la psicología cognitiva pero desde un enfoque más profundo. La psicología cognitiva estudia el crecimiento de las ramas y el tipo y la variedad del fruto allí donde la Astrología estudia las semillas y las raíces. Ciertamente estos patrones-arquetipos funcionan, como he dicho en el artículo, cuando describen las tendencias de la psique colectiva. Y como las personas encuentran mucho más cómodo seguir los surcos y tendencias de esta psique colectiva, con tal de no confrontarse con ella, lo cual es doloroso pero necesario, la Astrología acierta y predice y sorprende el 90 % de las veces. Pero no en todos los casos, precisamente en aquellos que corresponden a personas que sienten la imperiosa necesidad de conocer, superar y modificar estos patrones a través de su propio aporte creativo. Es decir, de volverse individuos. Es decir, In-divisibles en todos sus aspectos y personajes sin necesidad de excluir ninguno.
      Pero el ejemplo que describes es muy válido, habla por sí mismo. Como en el caso de tu psicólogo, muchos astrólogos no sólo ahogan la posibilidad de la emergencia individual en vez de fomentarla, sino que hacen sentencias anticuadas y salomónicas sobre arquetipos que se definen de la misma manera desde la jodida Astrología Babilónica.
      Que Saturno, el Gran Maléfico de la Historia, el Señor del Umbral, sea, a día de hoy, considerado como un planeta limitador o castrador de las cualidades del signo en el que está, en vez de cohesionador y estructurante, además de maestro a través de los obstáculos que nos permiten llegar a lo más esencial de las cualidades de ese signo, y que no se enseñe esto de una forma clara e inequívoca, es una locura. Saturno en alquimia es el principio, el plomo, la mater, la materia de la que se parte y que en su seno guarda el núcleo del Espíritu. Etc, etc.
      A lo que yo se, los arquetipos y sus significaciones (signos, planetas, aspectos, relaciones, sistema de casas) no sólo nos influyen sino que evolucionan (o involucionan) con la misma vida humana. Lo mejor que podías y debías hacer es mandar a ese señor solemnemente al carajo. Bien hecho. Me quito el sombrero.
      De nuevo, gracias.

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