La validez de la Astrología

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La astrología es la ciencia del estudio y del conocimiento objetivo de los ciclos. Y por lo tanto,  es la ciencia del estudio y del conocimiento objetivo del tiempo.

A lo largo de mis años de práctica, investigación y estudio de la astrología he podido poner a prueba y constatar, también cuestionar, su validez en las dos áreas en las que normalmente la astrología desempeña su función: la predicción de los ciclos temporales que nos afectan a todos nosotros como conciencia colectiva, lo que se viene a llamar la práctica de la astrología mundial, y la aplicación del estudio y del conocimiento objetivo de los ciclos en el devenir de la vida individual como herramienta de auto-conocimiento, lo que se viene a llamar la práctica de la astrología psicológica. De estas dos áreas, la primera es muchísimo mas antigua y es, de hecho, la razón del nacimiento de la astrología. La historia de la segunda, sin embargo, es muchísimo más reciente y coincide con el surgimiento en la conciencia colectiva humana del germen de la conciencia individual.

De las dos áreas, también la primera, a mi juicio, es no sólo más fácil, sino mas confiable, ya que la interpretación de las leyes objetivas temporales que influyen en el desarrollo subjetivo de un individuo está sometida a demasiadas variables: la capacidad de recepción (lo que en kabbalah se llama el Kli) del consultante, el conocimiento y la capacidad de interpretación del astrólogo, su propia capacidad de recepción de este conocimiento, su carácter y personalidad, el tiempo y el momento que astrólogo y consultante estén atravesando, las distorsiones interpretativas que se establecen en la comunicación entre el emisor y el receptor, la flexibilidad o el dogmatismo de ambos, etc, etc. De estas dos áreas, quiero hablar, cuestionar, la segunda, ya que es en esta en la que se ha centrado mi práctica e investigación. La práctica de la astrología mundial es muchísimo mas antigua, y por lo tanto, resulta muchísimo más efectiva que la práctica de la casi recién nacida astrología psicológica.

La primera cuestión que quiero poner sobre la mesa es un tema de debate entre los seguidores incondicionales de la astrología (a pesar de haber sido astrólogo no me cuento entre ellos) y los que la critican, a veces igual de dogmáticamente, desde posturas más científicas. Este debate gira alrededor de un solo eje: la razón por la que la astrología funciona o no. No tengo espacio en este post para argumentar estas razones, más que dar un pequeño atisbo del por que yo creo que funciona y en que creo que no.

La astrología es una ciencia esotérica, se basa en leyes objetivas muy profundas que a día de hoy pocas ciencias, a excepción de la física y la matemática, tienen en consideración. Los principios en los que se basa la ciencia astrológica, como muchas otras ciencias esotéricas, se basan a su vez en los siete principios o leyes  herméticas: mente, correspondencia, vibración, polaridad, ritmo, causación y generación,  que son las siete leyes objetivas que rigen el comportamiento de todo lo que existe en la matriz del espacio-tiempo. Todo lo que se ha manifestado en el espacio-tiempo,  se manifiesta o se manifestará, obedece y se sujeta a estos principio. Tanto la astrología mundial como la psicológica se basan en estos siete principios. De estos siete principios, como punto de partida, voy a mencionar dos como razón esotérica de por qué funciona la astrología: la ley de la correspondencia y la ley de la vibración. La ley de la correspondencia corresponde al viejo dicho, muy utilizado, casi un cliché, por todos los astrólogos, de como es arriba es abajo, y como es adentro es afuera. La ley de la vibración sencillamente dice que todo vibra, que en el fondo todo es vibración.

La razón de ser de la astrología psicológica estriba en la creencia de que cuando nacemos, hay una correspondencia entre la posición exacta de los astros y la tendencias psicológicas que vamos a manifestar en nuestra vida y que esta correspondencia se manifiesta gracias al principio de vibración.  Esto no es del todo correcto. La correspondencia no es entre la posición y la vibración de los astros y nuestra psicología,  sino entre la posición y la vibración de los astros y nuestra energía. Existe una correspondencia entre la  energía objetiva planetaria y la energía subjetiva individual hacia la que vamos a tender toda nuestra vida. El primer fallo de la astrología psicológica, y así lo expone de un modo magistral Eugenio Carutti, fundador de la escuela de astrología Casa XI, es que confunde psicología con energía. La mayor parte de las interpretaciones astrológicas psicológicas al uso en el día de hoy hablan de nuestras reacciones psicológicas a esa energía, no de la cualidad energética en sí misma. La mayor parte de las descripciones astrológicas que uno puede escuchar o leer sobre tal planeta o signo no son sino una descripción de la reacción de la psique del ser humano a esa energía. Por lo tanto, la mayor parte de las interpretaciones astrológicas psicológicas que pululan hoy en día son descripciones no de la cualidad profunda de nuestra energía, sino de los mecanismos de defensa ante ella. Esta es una de las lecciones mas profundas que he aprendido del inmenso saber de Eugenio Carutti.

Algunos, no todos los astrólogos,  defienden la postura de que cuando el bebé inhala el aire por primera vez inhala también unas vibraciones planetarias que le van a acompañar de por vida. No es importante estar de acuerdo o no con esta afirmación porque una de las cosas que cualquiera que busque la verdad honestamente se preguntará y se hará (yo me la he hecho miles de veces) es que que pasa con las cualidades energéticas del bebé que está en el útero, es decir, como afectan los astros o no antes del momento del nacimiento. Algunos astrólogos que han investigado el tema, los mismos que defienden la postura de la inhalación, dicen que en esa altura el bebé es casi indistinguible de la energía de la madre, pero cualquiera que haya estudiado otras ciencias esotéricas, como la kabbalah, la alquimia o el hermetismo, no podrá estar de acuerdo con esta afirmación. La estructura de conciencia del feto que se está desarrollando el útero materno es el  temperamento, que es una mezcla perfecta entre el cuerpo emocional del alma que se encarna y el de los padres, sobre todo el de la madre.

Volviendo a la teoría de la inhalación, esta vibración o vibraciones causarán, por el principio de causación, unas tendencias energéticas (las posiciones planetarias y los aspectos) que siempre serán coartadas, seccionadas, limitadas y filtradas por los mecanismos defensivos de nuestra propia psique. Esto es absolutamente necesario de entender si uno aspira a ejercer una buena práctica de astrología psicológica, o si, como es mi caso, ha elegido que la única forma de ejercer honestamente la astrología es integrarla con la psicoterapia. Si uno no entiende la diferencia entre las cualidades energéticas de los signos y las reacciones (sistemas defensivos) psicológicas a estas cualidades, no hará sino confundir más al consultante. Lo triste es comprobar que la mayor parte de la practica de la astrología psicológica no ha hecho ni hace ni planea hacer esta distinción. Todas, y digo absolutamente todas las descripciones astrológicas que uno puede leer en las revistas, e incluso en páginas webs especializadas en astrología, hablan de reacciones psicológicas, no de cualidades energéticas, cuando describen las características de un planeta o signo. Evidentemente la práctica de la astrología mundial adolece mucho menos de este problema ya que no tiene que lidiar con los mecanismos psíquicos individuales defensivos de cada persona.

Mi segunda crítica a la práctica “standar” de la astrología psicológica se centra en el mismo factor tiempo. Siendo la astrología una ciencia que estudia los ciclos y el tiempo debería ajustarse a estos mismos ciclos. La lectura,  asimilación y comprensión de una carta natal no es algo que se pueda hacer en la hora y media o dos horas que normalmente dura una sesión. Se necesita toda una vida para conocer, asimilar, integrar y trascender las cualidades energéticas y las reacciones psicológicas de la propia carta. Si de hecho funciona de este modo, -porque muchas personas podrán testimoniar que una lectura de hora y media les ha ayudado mucho a resolver cierta problemática que había en su camino evolutivo-, se debe a dos cosas: la reducida capacidad de recepción (kli) de nuestra alma en el momento de la consulta, y que en la mayor parte de los casos el consultante acude al astrólogo a resolver un problema determinado.

Esta perversión del tiempo en el que se pretende dar a conocer algo tan infinitamente complejo como una carta natal no es sino otra consecuencia de la incursión del tiempo artificial y del espíritu consumista del sistema capitalista dentro del mundo del auto-conocimiento. Una incursión que ha penetrado no solo en la práctica astrológica sino en muchas otras formas de aproximación: eneagrama, coaching, psicoterapia, yoga, kabbalah o meditación. La artificialización y prostitución del tiempo debería ser algo antinatural para la astrología, que precisamente aspira a la armonización de la entidad humana con los ciclos temporales, pero esto no resulta así de ningún modo. La lamentable  consecuencia es que muchos astrólogos optan por interpretar, traducir y hablar de las reacciones psicológicas de la persona a su propia energía, que es mucho más fácil en vez de interpretar, traducir y hablar de las cualidades profundas de esa energía, que lleva mucho mas tiempo que una sesión de hora y media.

De hecho, y he aquí el peligro, para abreviar y llevarse el dinero a casa, muchos astrólogos, aunque la conozcan, ni siquiera harán esta distinción entre mecanismos defensivos y  la cualidad energética profunda de cada planeta o signo, y mostrarán esas reacciones como lo que la persona es, en vez de lo que precisamente no es. Como el consultante suele ser, en la mayor parte de los casos, absolutamente lego en astrología, y como en la mayor parte de los casos viene con un propósito determinado, puede salir de la consulta pensando que es una cosa que no es, y así puede pasarse los años, incluso llegando a justificar comportamientos y reacciones defensivas diciendo cosas tan banales como que así es como me han hecho los astros, así es como soy. Este el gran peligro de la práctica de la astrología psicológica que no nos cansaremos de denunciar. Como antídoto a esta tendencia, en la propia sesión, hago una síntesis entre astrología y psicoterapia, y propongo siempre hacer un proceso psicoterapéutico no sólo para integrar los contenidos de la lectura de la carta natal, sino para diferenciar lo que es la cualidad de la energía, y la reacción psicológica defensiva a esa energía. Sin embargo, no todo el mundo está abierto o quiere estar abierto a esta opción porque busca soluciones concretas. En esos casos intento ajustar su nivel de búsqueda y comprensión a los aspectos más esenciales de su propia carta, descartando, porque es necesario descartar, otros.

La mayor parte de las personas llegan a la consulta viviendo en “modo reaccción” a su propia energía, es decir, manifiestan cualidades energéticas de los signos en los que tiene los planetas que son meramente defensivas y están muy poco evolucionadas, o sencillamente viven atrincheradas caracterial o egoicamente en la parte de la carta en la que les resulta más cómodo vivir o se han acostumbrado a vivir. A veces una mujer muy venusina necesita fortalecer su propio marte, y un hombre muy marcial su propia venus. A veces hay una luna que está formando lo que Jung llamó un complejo, es decir, una acumulación excesiva de la energía alrededor de cierto arquetipo, monopolizando y secuestrando la cualidad de la atención y de la intención de la conciencia del consultante, ignorando por completo las otras cualidades energéticas que hay en su propia carta, o viviéndolas de un modo completamente reactivo o inconsciente. Otras veces hay un stelium o acumulación de planetas en un punto nodal de la carta,  o un planeta dominante o que adquiere su dominio al estar junto al sol, lo que hace muy difícil explicar y hacer comprender lo que se está dejando inconscientemente fuera. Es necesario decir que la mayor parte de las personas viven y van a vivir de un modo limitado y fragmentado su propia carta, incluso después de una consulta con un buen astrólogo, toda su vida, o caen en la cuenta muchos años después cuando ciertas experiencias confirman algo que el astrólogo les dijo y no entendieron en absoluto.

Mi tercera crítica a la práctica normalizada de la astrología psicológica  quizás sea la más difícil de comprender,  pero para el momento evolutivo que atravieso (de luto por la reciente muerte de mi padre) es la más importante. Para esto tengo que retomar algo que dije al principio: la astrología es la ciencia del estudio y del conocimiento objetivo de los ciclos. Y por lo tanto es la ciencia del estudio objetivo y del conocimiento objetivo del tiempo. Por lo tanto, la astrología no es una herramienta válida para aprender a vivir en el aquí y el ahora, que es el único lugar espacio-temporal en el que podemos ser auténticamente libres. Puede parecer un cliché pero no lo es. Siempre he tenido una pasión atávica por la libertad y tras muchas búsquedas y equivocaciones he descubierto que la única libertad posible se haya en la capacidad de estar despierto y presente en cada momento. Este es el único atisbo de eternidad que podemos conocer en esta existencia física. La presencia interior que se haya en la capacidad de estar en el momento presente. Hay una lugar físico en toda carta natal que equivale a esta presencia interior en el que vivimos despiertos en cada momento, y no es el sol, ni la luna ni el ascendente, ni ningún otro planeta o signo. Y hay un lugar en toda carta natal en el que las condiciones objetivas y las leyes cíclicas que estudia la astrología y que nos influyen a todos no tienen validez ninguna,  y este es el Centro de la Carta. 

A lo largo de mi práctica astrológica y terapéutica, pero sobre todo a través de mis propios procesos personales, he ido descubriendo cada vez con mas certeza que este lugar, el centro de la carta, es el único lugar real, el único lugar en el que podemos vivir mas allá, es decir, trascender, de las condiciones y leyes objetivas que rigen el espacio y el tiempo. Para llegar a este lugar, y lo que es mucho mas importante, para estabilizar nuestra conciencia dentro de él, hasta hacer de él nuestra verdadera casa, hay varios caminos, pero todos tienen en común que hay que pasar por un largo proceso de descondicionamiento de patrones, mecanismos de defensa, sistemas de creencias y limpieza del cuerpo emocional. Cada vez más, cuando los consultantes me preguntan sobre su propósito individual, me inclino a decirles que el verdadero y único propósito de toda alma es llegar y descubrir el centro de la carta, que evidentemente está esencialmente vacío. Algo tan simple de decir resulta complejo de comprender porque la gente se resiste a que su propósito individual sea algo tan sencillo como estar presente. Esto es porque todos nos hemos acostumbrado a vislumbrar nuestro propósito como algo a conseguir en la linea del espacio-tiempo, sin comprender que dentro del silencio de la presencia interior están todas las respuestas que necesitamos.

Para intentar hacer comprender este sencillo pero profundo hecho, que en nuestro interior se encuentra toda la sabiduría que necesitamos, no he descubierto ningún antídoto más que dejar que la persona crezca y evolucione según los avatares de su propia experiencia personal, tropiece, se equivoque cientos de veces, hasta que por fin se rinda a la evidencia. El centro de la carta no es algo a lo que se acceda a través de una sesión de lectura de la carta natal a no ser que el alma del consultante se encuentre ya extremadamente trabajada. Personalmente, me ha sucedido en tres ocasiones, que he declinado hacer la carta natal in situm al consultante por considerar la lectura sería un estorbo mas que un avance para su propia evolución. Pero esas son las excepciones a la regla. Lo que busca casi todo consultante de astrología es una solución que le ayude a manejar con una mayor maestría las leyes del tiempo y de los ciclos, que es para lo que nació y debe servir la astrología.

Existe una moda extendida por ciertas escuelas de astrología psicológica en la que se ofrece algo tan serio como encontrar tu propósito. Esta moda de naturaleza consumista ha hecho y sigue haciendo muchísimo daño. Es mucho mas fácil comprender tus tendencias kármicas y tus mecanismos defensivos a través de la astrología que algo tan sagrado y profundo como es el propósito de un alma. El propósito de un alma es evolucionar, y lleva toda una vida de experiencias y errores descubrirlo, si es que se descubre. Lleva tiempo y paciencia, equivocaciones, cambios de rumbo, rupturas, decepciones, autoengaños, desamores, y en último término, la rendición a ese silencio que sobreviene en el alma cuando todas nuestras búsquedas  e ilusiones han terminado. No me cansaré nunca tampoco de denunciar con que facilidad se confunde el propósito del ego, es decir, lo que la mente imagina o le gustaría imaginar que es su propósito, con el auténtico propósito del alma. El propósito del alma, su adecuada comprensión, trasciende con mucho el lograr las metas egoicas que nos hemos planteado lograr en esta sociedad en la que se confunde el propósito con el logro. El propósito del alma trasciende con mucho lo que podamos conseguir o no en esta existencia física, el éxito o el fracaso que se mide según los estándares de esta sociedad del logro, porque radica en la comprensión no sólo de lo que uno ha venido a hacer aquí,  sino en la comprensión de lo que hizo antes de venir aquí y porque ahora las cosas son como son. Esa es la comprensión que radica como un tesoro en el centro de la carta,  y que ninguna lectura de astrología psicológica, ni siquiera de astrología kármica o evolutiva,  puede dar con la claridad del que lo ve con sus propios ojos  y lo comprende con sus propios oídos. 

Hace tiempo que una parte de mi ser llegó al centro de mi propia carta. La otra parte de mi ser, sigue su camino en la periferia, donde se encuentran planetas y signos, ciclos y tránsitos, viviendo su particular karma personal en la linea espacio temporal. Nada me da más alegría que cuando puedo compartir con otra persona, otro ser, la presencia de estar en el centro, aquí y ahora. Y nada me puede hacer más feliz que el arte de enseñar ese camino. Como no soy un gurú ni un maestro de meditación, sino un astrólogo y psicoterapeuta, intento ayudar al otro a llegar allí a través de estas herramientas, aunque estas herramientas, esta forma que el destino me ha dado,  poco a poco, se estén agotando, dejando el paso a otras de naturaleza mas simple y directa, menos complicadas. Cada día que pasa y me fortalezco, a través de mis propias experiencias, en mi propia presencia interior, me doy cuenta de que todas las herramientas de auto-conocimiento, mas allá de la respiración y del arte de estar presente en cada momento, son accesorias.

Pero mientras pensemos, imaginemos, soñemos, que nuestro propósito está alli fuera, en el logro, en la boca o en el saber de tal gurú, maestro o terapeuta, seguiremos dando vueltas y más vueltas alrededor de nuestro centro. Ciertamente estos rodeos nos llevarán a caer en él tarde o temprano, como un trozo de madero atrapado en un remolino, pero este tarde nos puede llevar vida enteras. Todos tenemos la oportunidad de reclamar todo el poder y el asombro que se esconden dentro de nuestra presencia interior. Sólo tenemos que hacer silencio, o dejarnos atravesar por una experiencia desoladora, rendirnos, de cualquier modo, a la infinita sabiduría de nuestro ser interior.

La astrología es una puerta de entrada a ese ser, la psicoterapia también, pero también pueden serlo de salida, porque por una puerta tanto se sale como se entra. Por desgracia, hay demasiadas ocasiones en las que consultas astrológicas y procesos psicoterapéuticos nos alejan, más que nos acercan, de nuestro propio ser. No sólo depende de a quien tengamos enfrente, de la honestidad con la que se viva, sino de la propia honestidad con la que nos vivimos, preguntamos y buscamos respuestas. Puedo relatar decenas de casos en los que muchas personas me contactaron a través de una búsqueda que no es honesta, que no parte de su propio corazón. En ese caso, cuando la pregunta no es real, no es profunda, tampoco la respuesta puede serlo. Porque la respuesta está en la pregunta.

Uno tiene que preguntarse en todo momento y circunstancia que es lo que le mueve, honestamente. Si somos honestos con nosotros mismos, la respuesta a ese movimiento llegará por si misma. Ciertamente,  necesitaremos ayuda en el camino, pero pedir ayuda en un mercado psicoterapéutico tan prostituido como el que existe hoy en día, puede no ser la solución, a no ser que sea tu alma la que te ponga en contacto con una persona que haya descubierto o quiera descubrir contigo su ser real. Esta es la definición del  auténtico encuentro psicoterapéutico. No un big master que nos da lecciones desde el otro lado del ruedo, sino una persona que quiere poner encima de la mesa, junto a ti, su ser real.

Ojalá te encuentres con uno. Ojalá tú lo seas.

 


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