Un tejido llamado Psicosfera

Vladimir Vernadsky y Pierre Teilhard de Chardin

Alvin Toffler, en su libro “La Tercera Ola” define la Psicosfera como “la estructura de relaciones psicológicas y personales a través de las cuales los cambios operados en el mundo exterior afectan a nuestras vidas privadas”. No estoy del todo de acuerdo con esa definición, no solo por encontrarla demasiado psicológica, sino porque no tiene en cuenta la bidireccionalidad con la que nosotros afectamos al mundo exterior del mismo modo que este nos afecta.

Otra definición más próxima seria el concepto de Noosfera, creado por Vladimir Vernadsky,  recogida después por  el teólogo cristiano Pierre Teilhard de Chardin, y sintetizada por último por Ken Wilber. Segun la wikipedia: “(….) en la teoría de Vernadsky la noosfera es la tercera de una sucesión de fases de desarrollo de la Tierra, después de la gesofera (vida inanimada) y la biosfera (vida biológica). Según dicha teoría, tal como la emergencia de la vida ha trasnformado la geosfera, la emergencia de la cognición humana transforma la biosfera. Chardin explica la noosfera como un espacio virtual en que se da el nacimiento de la pisquis (noogénsis), un lugar dónde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia. Para Teilhard, la evolución tiene igualmente 3 fases o etapas: la  geosfera (o evolución geológica), la biosfera (o evolución biológica), la noosfera (o evolución de la conciencia universal). Esta última, conducida por la humanidad, alcanzará la última etapa de la evolución en la cristósfera¨. Así pues, Vernadsky y Chardin son coincidentes en los pasos evolutivos hasta llegar a la noosfera, pero el primero se quedan allí, donde el segundo habla de otro paso evolutivo que significa la espiritualización de la conciencia más alla de su expresión en la estructura del pensamiento.

Volviendo al concepto de Psicosfera, desde el punto de vista esotérico,  este proceso no es exactamente así. Primero porque incluye no solo el pensamiento sino la emoción. La Psicosfera desde el punto de vista estoérico es el campo o el tejido colectivo hilado por todas las emociones y los pensamientos de los seres vivos, no solo y exclusivamente los seres humanos. Es una suma del cuerpo emocional y mental colectivo. Segundo, y he aqui la más notable diferencia, no es el mero producto de la evolución, de la emergencia de una nueva estructura de conciencia,  sino el reflejo de una dimensión preexistente a la materia (es decir, a la geosfera y la biosfera). La Kabbalah llama a esta Psicosfera Yetzirah, o el mundo de la Formación, mientras que Malkhut sería nuestro mundo material o físico tal y como lo conocemos. Por encima, o mejor dicho, dentro de Yetzirath, hay dos dimensiones mas profundas y trascendentes (Briah y Atziluth) de las que ahora no voy a hablar aquí. En Yetzirah no sólo se encuentran las fuerzas arquetípicas que dan lugar a nuestros pensamientos y emociones,  sino entidades que viven en ese plano del mismo modo que nosotros vivimos aquí.

La Psicosfera es un tejido vivo y dinámico, que cambia y se renueva constantemente. Dado que es preexistente a la materia o a la dimensión material,  tiene el poder de alterarla y modificarla también constantemente. La relación causal pensamiento-emoción-cuerpo etérico-cuerpo fisico-sistema inmune-enfermedades (o salud) es un ejemplo de ello. Pero hay muchos otros. Nosotros alteramos la dimensión material de Malkhut,  gracias al poder formativo de la dimensión de Yetzirah, todo el tiempo, y la mayor parte de las veces, inconscientemente. Quizas por ese motivo, porque la mayor parte de los procesos que vivimos en la Psicosfera-Yetzirah son inconscientes (para hacerlos conscientes tendriamos que actuar desde la dimensión superior de Briah o mundo de la Creación, que es desde la que actúan chamanes y sanadores) es por lo que el concepto psicológico que más se ha aproximado a la definición esotérica de Psicosfera y de la dimensión de Yetzirah es el Inconsciente Colectivo de Jung.

Es posible que la razón por la que soy especialmente susceptible a los cambios que se producen en el tejido de la Psicosfera es porque tengo el Sol en el signo natal de Piscis, además cuadrando con Neptuno. Esto me hace extremadamente sensible a cualquier alteración en el campo vibracional, que es el anterior al campo emocional y mental. Cuando paseo por el bosque (aunque no me sucede en todos los bosques) siento normalmente una Psicosfera armómica, neutra, con mucha vida emocional (la que proviene del reino animal) pero prácticamente limpia o carente de pensamiento. Es cierto que el cuerpo emocional de los animales no se ha diferenciado ni individuado como el de los seres humanos, y sigue, en mayor o menor medida (depende de si estos son salvajes, domésticos o se han humanizado) los dictados de su alma-grupo (lo que biológicamente llamamos instinto). En los animales “humanizados”, es decir, aquellos que están cerca de dar su siguiente paso en la escala evolutiva en dirección a ser humanos, su cuerpo emocional se siente mucho mas singularizado, y en una extraña simbiosis con la de su dueño. En el reino animal, al menos dentro de los animales salvajes, no hay emociones negativas, dado que estas emociones siguen el dictado de un alma común que está en armonía con las leyes del cosmos. En el caso de los animales domesticados, sus emociones son interdependientes de las emociones de los seres humanos con los que viven. Hay de todo.

En las ciudades siento otro tipo de Psicosfera. Una especialmente sobrecargada y saturada, producto de millones de cuerpos emocionales que arrastran una pesada carga emocional negativa, asociadas a su vez a sistemas de creencias limitantes, a pensamientos neuróticos y a una vida mental normalmente cerrada sobre sí misma. Esta es la razón por la que normalmente intento centrarme en la gestión a tiempo completo de mis propias emociones y pensamientos, y siempre que me sea posible, trascenderlos en otro estado de ser y de conciencia (de nuevo, en dirección al mundo de Briah, que es el mundo causal de Yetzirah, del mismo modo que Yetzirah es el mundo causal de Malkhut). Esta contaminación psico-emocional es bastante más densa que la contaminación material de la que estamos todos concienciados, de hecho, es la causa de ella. Es la responsable de todas nuestras disputas, grandes o pequeñas, a lo largo de toda la historia,  porque se mueve a un nivel reactivo, y por lo tanto, inconsciente.

La emergencia del Covid 19, y con ella del Estado de Alarma, en casi todos los paises del mundo que llamamos curiosamente “civilizado”, es posible que esté limpiando la Geosfera y la Biosfera, pero está causando destrozos significativos en el tejido de Psicosfera, sobre todo de las ciudades. Evidentemente, no es la primera ni la última vez que ocurre. No es necesario que nombre el tipo de emociones y pensamientos que más se repiten. Basta con sopesar si son constructvos o destructivos, por sus repercusiones. Es por esto que algunos individuos nos esforzamos en repetir la necesidad imperiosa de dejar de reaccionar inconscientemente ante las consignas alarmistas propugnadas desde los sistemas de control y de gobierno, y realizar un esfuerzo (lo es, y mucho, en estas circunstancias) de introspección profunda que nos permita una gestión adecuada de nuestros pensamientos y emociones. No hablo en modo alguno de aislarse de la realidad exterior, de la necesidad de ayuda mútua, sino de hacer un acto ininterrumpido de responsabilidad individual, no sólo colectiva. Esto significa dejar de culpar a gobiernos, a estados, a sistemas financieros, a intereses ocultos (aunque los haya), al vecino, a su perro  y renunciar por completo a ninguna caza de brujas.

La Psicosfera es un tejido delicado y vivo, un mundo y un universo por derecho propio, no un contenedor de basura para que tiremos nuestros deshechos mentales y emocionales. Estos deshechos no son reciclables, contaminan nuestro corazón, nuestra alma y nuestro espíritu. Nos hacen daños a nosotros mismos y al otro, todo el tiempo. Estos deshechos pasan factura y son cien veces más letales y duraderos que los residuos nucleares y que ningún virus que haya habido sobre la faz de la Tierra. Si maestros y guias en todo el mundo nos piden por favor que aprovechemos esta cuarentena para entrar en nuestro interior,  por algo será.

España es un pueblo abierto y extrovertido que ante cualquier crisis se vuelca extraordinariamente en el exterior ofreciendo ayuda y solidaridad. Y la ayuda, tal como lo define Tomas Merton, quizás sea la oración mas poderosa y corta que tenemos ahora misma para hacer frente a lo que se nos viene. Pero no basta con eso. La Psicosfera subsistirá a esta crisis, y a cualquier colapso o apocalipsis material, a cualquier “fin del mundo”, porque es preexistente a la materia,  y del modo en el que la tratemos (del modo en el que nos tratemos a nosotros mismos y tratemos al otro) dependerá no solo nuestro bienestar emocional y mental individual y colectivo, sino también nuestra subsistencia material. Este es un tiempo excelente para darse cuenta de cómo la calidad de mis emociones y pensamientos no sólo me afectan sino afectan a mi relación con los demás y al medio que me rodea. Y es un tiempo excelente para adquirir, si no se tienen, herramientas de gestión (no control ni evasión, que no es lo mismo) emocional y mental. Hay muchas y están totalmente disponibles del mismo modo que lo están quienes las enseñan. Igual que la hormiguita trabajadora resiste al invierno, igual que las economias con superhabit resitiran mejor que las que tienen deficit,  hay mucha gente que lleva mucho tiempo preparada para algo así. Preparándose interiormente.

Estamos todos en el mismo barco. Si un virus no sabe de fronteras (geográficas, políticas, económicas, raciales) tampoco puede saber de fronteras la solución. La Psicosfera es global, aunque invisible (sólo se vuelve visible a través de o bien nuestras reacciones inconscientres o bien nuestras respuestas conscientes).  Todos tenemos un cuerpo mental,  emocional y etérico además de un cuerpo físico. Los cuatro pueden funcionar en armonía o en desacuerdo. Pero este es ya otro asunto sobre el que habria mucho que hablar y del que ya se ha hablado mucho (bien y mal).

Vivimos en un cultura construida para gloria y decadencia del cuerpo físico, sin tener para nada en cuenta las bases mentales, emocionales, etéricas y energéticas que lo constituyen. Creemos que estamos siendo atacados por una amenaza material y física, buscando soluciones materiales y físicas,  cuando nuestra peor amenaza es el completo desconocimiento de las partes constitutivas de la Entidad Humana, como diría Steiner, y que todo, en último término, se sustenta sobre la base de las leyes que emergen del ;undo Espiritual (Briah). Pero esto es arena de otro costal y tampoco queria, en esta ocasión, llegar tal lejos.

Con haber dado un poco de luz sobre lo que es la Psicosfera (desde el punto de vista esotérico) y de la responsabilidad individual que tenemos sobre ella, me basta. Cualquier mundo material (de los muchos que existen) que se responsabilice de su Psicosfera tanto como de lo que pasa en su superficie,  es un mundo evolucionado. A nosotros nos queda mucho aun para llegar a este punto. Estamos en pañales en cuanto al conocimiento de lo que el Ser Humano realmente es, de cual es su verdadero potencial,  y de cual es el plan divino para nosotros. Pero todo llegará, de una forma y otra, con crisis (sobre todo) o sin ellas.

Tiempo al tiempo.

 

 

 


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