Astrología

La Astrología nos habla de y en un lenguaje simbólico que lleva consigo implícito un cambio perceptivo. Este cambio perceptivo transforma la realidad que normalmente percibimos como causal o secuencial,  dónde los eventos se suceden unos a otros, en una realidad en el que todo sucede sincrónicamente, o si se quiere decir de otro modo, en el que la realidad de lo que nos sucede internamente (nuestro mundo subjetivo) tiene una correspondencia con las cosas que pasan allí fuera (el mundo objetivo). Carl Jung, uno de los psicólogos que más profundamente estudiaron y entendieron la profundidad implícita en el conocimiento astrológico, denomino a la realidad percibida por este cambio de percepción Sincronicidad, una ley cósmica no escrita que estaba más allá de las contingencias del tiempo y el espacio, que no son más que un subproducto creado por nuestra propia mente.

La realidad de la que nos habla la Astrologia es una realidad sincrónica en el que lo Arriba (el macrocosmos) tiene una correspondencia con lo de Abajo (el microcosmos),  y lo de Dentro (el mundo subjetivo) esta conectado con lo de Fuera (el mundo objetivo que vemos a través de los sentidos). El Astrólogo no es ningún adivino que trae para nosotros el designio inflexible de los astros o los dioses, sino  en todo caso el intermediario que intenta interpretar en nuestro lenguaje cotidiano una realidad sincrónica, no segmentada ni dividida dónde todo está interconectado. Es, en todo el sentido de la palabra, un intérprete. Lo que pasa es que lo que está interpretando no es otro idioma sino otra forma de percibir y de comprender el mundo que redunda en una mayor comprensión de lo que somos y del sistema vivo y orgánico del que hacemos parte.

Como he escrito en mi artículo “Competencias de la Astrología”:

“La Ciencia Astrológica, aunque muchos critiquen que pueda llamarse ciencia,  se basa en un proceso analógico de pensamiento que establece una relación de correspondencia no-causal entre los distintos elementos de un mismo sistema o entre distintos sistemas entre sí. Esta capacidad de establecer vínculos y relaciones que están mas allá del proceso lógico de pensamiento,  es lo que ha permitido a la Astrología diversificarse en distintas ramas que se adaptan y responden a casi todas las situaciones y necesidades en las que se desarrolla la  vida y la psicologia humana:  Astrología predictiva, psicológica, relacional, vocacional, empresarial, etc…

Hace tiempo que algunos astrólogos se han propuesto el objetivo de sacar a  la Astrología de su natural inclinación a la marginalidad,  mientras que otros se mantienen al margen por considerar esta un saber oculto o una batalla perdida. Como astrólogo comparto el deseo de que la astrología sea reconocida  y valorada por lo que es capaz de aportar a la compleja sociedad actual. Una ciencia analógica (no lógica) que ofrece, como muy pocas,  un mapa cognitivo y una visión sistémica  que permite a cada persona transitar su propio territorio de una forma mas sabia y comprensiva.

Como astrólogo también comparto el escepticismo de los segundos, porque es fácil que en su labor mediadora entre lo arquetípico y lo humano,  y en su propósito de servicio social, la Astrología pierda el contacto con su naturaleza más esotérica y profunda y se convierta en otro producto más de consumo.  Por la misma razón,  también corre el riesgo de inmovilizarse y perder la versatilidad necesaria para adaptarse a una realidad siempre cambiante,  que es lo único que puede darle la capacidad de responder a situaciones personales y sociales que experimentan una transformación constante (…).

Mi propuesta como astrólogo es ofrecer una Astrología Analítica y Sistémica, que estudie las relaciones entre el eje vertical que conecta el macrocosmos con el microcosmos, y  el eje horizontal que conecta los distintos sistemas humanos en los que se expresa cada nivel de  relación y de subjetividad.  Una Astrología que sea capaz de ayudar a comprender el lugar que cada persona ocupa dentro de un sistema tanto como de ayudarle a fluir lo mas sabiamente posible con su realidad dinámica. Es decir, con la relación cambiante que tiene con todo lo que constituye su territorio vivencial, a través de un mapa cognitivo que también es dinámico y evidentemente adaptativo.

Fobias, miedos, complejos, crisis personales,  profesionales,  familiares o de pareja, pero también sueños,  proyectos, elecciones y necesidades de cualquier forma de realización pueden ser abordados y resueltos desde la profunda visión analítica y sistémica que puede y debe ofrecer la Astrología como herramienta de mediación entre un conocimiento sagrado ancestral y las cambiantes necesidades del hombre moderno”*.

*Parte de este texto ha sido tomado de mi artículo “Competencias de la Astrología”. Todos los derechos reservados. 

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