1. Encuentro

Toda terapia es una oportunidad única de encuentro. De encuentro con otro y de encuentro con uno mismo. Encontrarse significa conocerse, no por un acto casual, sino por un acto elegido en el que uno elige mostrarse ante otra persona a la vez que ante sí mismo. El encuentro terapéutico es un doble compromiso en el que el terapeuta y el cliente pactan encontrarse, es decir, revelar quienes son. Es un acto de autenticidad gradual y progresivo, que no puede forzarse pero tampoco evadirse.

En mi encuentro contigo me defines tú, en tu encuentro conmigo te defino yo.  En nuestro encuentro común,  nos define la relación que construimos. Sólo cuando estamos a solas, y no todas las veces,  somos capaces de “captarnos” a nosotros mismos sin encogimiento ni inflación. Sin miedos ni delirios.  En nuestra justa medida. Pero hay que aprender a hacerlo. La mejor manera de aprender, es hacerlo juntos.

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