10. Confidentia

Todos tenemos secretos que parecen inconfesables. Somos seres complejos, contradictorios y controvertidos. Apenas nosotros entendemos o aceptamos esa complejidad,  como para poder compartirla con otra persona sin miedo a que nos juzgue. Es por eso que nos escondemos, nos disociamos y nos escindimos, no solo ante los demás sino sobre todo ante nosotros mismos.

La regla de oro de la confidencialidad en terapia es esta: Lo que pasa en consulta se queda en consulta. Tu confidencialidad no solo está protegida por La ley Orgánica 15/1999, de protección de Datos de Carácter Personal, que tiene como objeto garantizar y proteger, en lo que concierne al tratamiento de los datos personales, las libertades públicas y los derechos fundamentales de las personas físicas, y especialmente de su honor e intimidad personal y familiar  sino por un código deontológico básico para que el proceso terapéutico pueda producirse. Garantizar que ambas cosas se cumplan en todos los casos es no sólo un ejercicio de respeto al cliente sino de  estricta profesionalidad.

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