8. Libertad.

Mi trabajo no es juzgarte, ni siquiera aconsejarte, para eso tienes prácticamente a todo el mundo. Lo que quiero es comprender contigo lo que te ha llevado aquí y lo que puedes y quieres hacer con ello. Una vez que lo hayamos comprendido, lo que decidas hacer con eso es tu libertad.

No de tu libertad entendida como una extensión de tu sistema de creencias o de un antojo o un capricho pasajeros, sino como un espacio interior en el que sientas que puedes y quieres elegir. Las características de este deseo de elección se distinguen porque se expresan desde un espacio personal e íntimo en el que sientes que  tienes completa responsabilidad sobre ti mismo, y por lo tanto, verdadero poder de elegir.

Un punto de inflexión en el que todo tu sistema de pertenencia, todas las creencias de tus padres, del contexto en el que creciste o del qué dirán pueda integrarse y liberarse a través de nuevas elecciones, de nuevas decisiones y del ensayo de nuevos rumbos. Pero para poder ser libre has de comprender primero lo que te esclaviza. Para ser libre, has de ser libre de ti.

 

Anuncios