Erotología

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Entendemos como Erotología aquella disciplina que estudia el Erotismo y las prácticas Eróticas que ha habido y sigue habiendo en las distintas civilizaciones y culturas a lo largo de la historia. Aunque en España la Erotología como tal no existe como disciplina reconocida dentro de los múltiples estudios de Sexología que podemos encontrar, ya ha sido reconocida en otros países como Francia y EEUU, aunque este reconocimiento rara vez exceda el ámbito de lo cultural y de lo artístico.

La necesidad de una ciencia erotológica como complemento a una ciencia sexológica, con frecuencia demasiado técnica y teórica, nace de la necesidad que tenga cualquier sexólogo que quiera servir a la evolución de la sexualidad humana de entender esta evolución desde dentro, de un modo vivencial,  y no sólo desde fuera, de un modo científico. Lo que encontramos dentro del sexo como impulso biológico y de la sexualidad como proceso de humanización de ese impulso, es el deseo, la libido, el Eros, la inteligencia oculta pero presente que dirige nuestra evolución hacia horizontes cada vez más complejos.

Es decir, el conocimiento de la sexualidad humana no puede hacerse sólo desde fuera, desde la mirada científica que aporta la ciencia sexólógica, sino que ha de comprenderse también desde dentro, desde la experiencia humana sexual que va aprendiendo de si misma según experimenta y que se destila en un conocimiento propio al que uno llega no sólo a través de la observación y el estudio sino de la experiencia. La Sexualidad es esta experiencia. La Sexología es el estudio externo de esta experiencia. Pero el conocimiento que se obtiene de la experiencia sexual y que es capaz de refinarla para poder elegir y crear mejores experiencias se llama o se debería llamar Erotología. Una definición que va  mas allá de las connotaciones artísticas o literarias que ha tenido hasta hoy en día, sino que incluye un estudio científico, y por lo tanto experimental, de erotismo. Del potencial, de la capacidad de disfrute erótico implícito en toda vida sensitiva, cuanto mas de la vida humana (…..).

Una vez reconocida la existencia de esta inteligencia erótica y de la necesidad de estudiarla, se hace necesario reconocer la existencia de una tradición histórica oculta que siempre se ocupó, disfrazada bajo múltiples nombres, de estudiarla tanto como de enseñarla. Es lo que se ha venido llamando paradójicamente, entre otros nombres, especialmente dentro de la tradición erotológica occidental, prostitución sagrada, en distintas culturas y sociedades a lo largo de la historia, especialmente dentro de la tradición erotológica occidental, dentro de la cultura mesopotámica y griega.

Como sexólogos creemos básica la necesidad tanto de estar formados como de poder enseñar estos conocimientos, es decir, la necesidad de que un buen sexólogo sea también un buen erotólogo, de cara a poder guiar a cada cliente en la libertad y en la responsabilidad de explorar todas las posibilidades latentes en el erotismo de su propia sexualidad. Sin embargo, dado que la formación en Erotologia no es de obligado cumplimiento  en un estudio y  ejercicio de la Sexología a la que se puede llegar a través de múltiples estudios, es lógico que muchos sexólogos tengan la opinión de que no sea necesario, de que exceda su competencia profesional o sencillamente, no quieran hacerlo debido a la cantidad de polvoreda que levantan siempre las cuestiones sexuales. Esta cuestión es especialmente relevante dentro de un ejercicio profesional que, paradójicamente, aun sigue estigmatizado y marginalizado, lo cual no deja de ser curioso  ya que es el único que se encarga de estudiar y tratar uno de los asuntos mas relevantes, básicos y necesarios de la salud humana, que es derecho a tener y ejercer una sexualidad completa y saludable.

*Texto extraído del capítulo “Ser Sexólogo Hoy“, de  mi Tesis: ” Competencias y Desafíos de la Sexología: Hacia una Vivencia y Estudio Integral de la Sexualidad humana”. Todos los derechos reservados.

 

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