Por favor, no tan profundo

o-SITTING-ALONE-SUBWAY-570

A primera vista, parece que el mundo se divide en personas mas orientadas hacia el exterior (extrovertidas) y otras hacia su interior (introvertidos). Está división, tomada como uno de los ejes divisorios de las funciones psíquicas de Jung, me parece completamente arbitraria. No tanto porque no sea realidad, sino porque nunca me quedó claro cual límite que separa a los unos de los otros. ¿Cual es el límite que nos separa realmente, el contorno de la piel, donde parece que empieza el exterior y termino yo mismo? Porque los límites de la psique no están ni muchísimo menos tan claros.
Podríamos simplificar la ecuación diciendo que las personas introvertidas (intros a partir de ahora) son las que tienden a orientar su energía hacia si mismas y las extrovertidas (extros a partir de ahora) al exterior, pero los límites en este caso que separan ese si mismo del exterior siguen siendo arbitrarios. Si hilamos mas fino podríamos decir que la energía psíquica de los intros se siente mas a gusto en un movimiento de contracción mientras que la de los extros tiende a la expansión. Pero de nuevo, siento ser así, ¿que decide hacia que sentido se contrae o se expande una energía?
En cuestiones del espacio necesitamos un punto referencial. Y ese punto suele ser aquello que llamamos nosotros mismos, aunque el límite de este nosotros no esté nada claro. Mismo así, y admitiendo que podamos tomarnos como ese punto, ¿que determina a partir de aquí que el movimiento sea de contracción o de expansión? ¿ Por qué el movimiento hacia dentro, pongamos la gravedad, se asocia a un movimiento contractivo y la radiación electromagnética al expansivo?. Decimos que las estrellas se contraen y colapsan o explotan y se expanden hasta el infinito, pero no tenemos ni idea de lo que ese infinito significa. Quien haya meditado (y viajado) en la cuestión del espacio, habrá percibido que el infinito se abre ciertamente en los dos sentidos, y que cuanto mas grande o mas pequeños, más se desdibuja. En un sentido estrictamente objetivo, no hay forma de afirmar que un grano de arena es mas pequeño que una galaxia porque todo es una percepción referencial. No hay nada que podamos percibir sin referencias.

33ec0a26baea0f504d320b7cc85e1394_article
Ahora cambiemos de teoría. Como la distinción entre lo objetivo y lo subjetivo está tan poco clara como la distinción entre qué queda fuera o dentro de que, prefiero hablar en un término que utilizo hace mucho: Extensión y profundidad. Que es algo que utiliza Wilber en su descripción de la Holarquía. A mayor profundidad menos extensión y viceversa. Si usamos este criterio, la profundidad se asociaría en un sentido contractivo y la extensión en un sentido expansivo. La profundidad no estaría en lo infinitamente grande entonces, sino en lo infinitamente pequeño. Es decir, usando la ley de la correspondencia, no en el sentido del macrouniverso, sino en el del microuniverso.
Aunque en una percepción fractálica de la realidad, cualquier cosa esté dentro de otra cosa, parece que no tiene sentido un descenso contractivo infinito porque creemos que en algún punto es necesario llegar a ese punto de extensión cero, pero eso puede ser debido a la limitación de ponernos a nosotros mismos como referencia.
Parece que la física cuántica ha teorizado, no descubierto en la práctica, sobre niveles cuánticos de la realidad en los que hablar de espacio y tiempo como lo conocemos no tiene ya ningún sentido. Si ya no tienen ningún sentido, hablar de puntos cero, o de puntos de referencia tampoco. En ese nivel cualquier punto es cualquier otro punto en cualquier momento o lugar. A la mente humana se le hace casi imposible imaginar este contexto, porque necesita hacerse pedazos a si misma.
En general, estoy bastante de acuerdo con esta teoría, porque la disolución del tejido del tiempo y del espacio no es una cualidad de la extensión es una cualidad de la profundidad. Y no hablo específicamente de la profundidad material sino de la profundidad psicológica. Obviamente debe de haber a la fuerza una relación directamente proporcional entre la una y la otra.

bala-matrix

Y en este punto llegamos a la práctica. Todos los intros se ven impelidos en virtud a una fuerza de gravedad o contracción psicológica a descender más y más profundo dentro de su propia psique, que en cierto punto ya no es mas su propia psique sino la psique colectiva. Aquí podríamos hablar de las fronteras ya delimitadas por Jung entre el inconsciente personal y el inconsciente colectivo.
No es que el intro tenga más conciencia de si mismo que el extro, sino que es mas consciente, valga la paradoja, de su propio inconsciente y del de los demás. Pasa más tiempo, literalmente, dentro de ese espacio. Por supuesto, esto tiene sus ventajas e inconvenientes. Las ventajas son que si logra encontrar la manera de vivir de ese talento, su orientación hacia la profundidad puede serle muy útil a los demás. El inconveniente es que si no lo logra, puede ahogarse más y más en lo profundo hasta descuajaringarse en algún lugar del tejido psíquico colectivo.
Esto es una gran putada y para todos los intros, una gran fuente de sufrimiento. La única forma que tiene el introvertido de aprender a vivir en un nivel de profundidad compatible a lo establecido en la sociedad es la imitación y la repetición de ciertos consensos sociales, que en el fondo le son completamente ajenos. Aquí necesita de extros que le enseñen, literalmente, como se hace esto de vivir en la superficie.
Todos los buceadores descienden en cotas de profundidad.  Profundidad en la que se ven obligados a detenerse para equilibrar la presión homeostática del cuerpo con la del exterior. A nivel psíquico pasa lo mismo. Si solo se desciende sin dar tiempo a que el cuerpo equilibre su presión interna con la psique colectiva, la psique personal revienta y se hace pedazos. Como para bucear es necesario ir siempre en parejas, lo ideal es que de cada pareja de buceadores uno sea experto en el descenso y otro en la estabilización. Uno en lo objetivo y otro en lo subjetivo. A nivel psicológico debería ser igual. En todo trabajo debería de haber un introvertido que profundice y un extrovertido que estabilice.

dorner_fig_2 (2)

Es necesario que el intro aprenda del extro a dejar de descender cuando su salud psíquica está en peligro. Es necesario que aprenda a extenderse, a estabilizarse en cada nivel a través de la tareas mas prosaicas y superficiales de la vida. Es necesario que en ningún momento pierda el contacto con el mundo de la superficie porque de lo contrario su heroico descenso no servirá para nada. Es necesario que aprenda a vivir no tan profundo, por muy grande que sea la tentación de poder llegar por fin al fondo. La manía, la costumbre, acentuada por su propia cualidad de introversión, de descender y bucear solo puede resultar peligrosa, y a veces mortal, porque sencillamente, no sabemos si ese fondo realmente existe. Y si existe, dudo que nadie pueda llegar nunca solo, porque si el fondo resulta ser el sustrato universal que lo une todo, no puede ser algo tan radicalmente distinto de esa superficie. Al contrario, es necesario reconocer la posibilidad de que los extros, en su viaje a través de la expansión en la superficie encuentren a través de sus propios medios ese fondo único.
La superficie, la extensión, la expansión, aterra a la capacidad y al hábito de la introversión, y esto es comprensible, pero no está allí no para negarla, sino para compensarla. Una superficie de la que casi todos los intros huimos despavoridos (igual que los extros de la profundidad), porque no sabemos, literalmente, respirar en ella.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Anuncios

Papa, ¿Qué es ser hombre?

yanomami-f-and-son_gallery_largeLos hombres vivimos un timo ancestral. Un timo mas complejo aun que el de las mujeres. Nadie jamás nunca nos contestó a esa pregunta. Los niños no preguntan conceptualmente, aunque se cuestionen. Lo que hacen instintivamente es observar y copiar, porque sienten inconscientemente que el modelo que tienen a su alcance es el único modelo para sobrevivir. No importa si este modelo es bueno o malo. La necesidad de sobrevivir y de afecto (sin afecto, aunque sea inverso, nadie sobrevive) es demasiado grande. Así que copiamos y reproducimos. Niños y niñas, hombres y mujeres. Y la misma idea de individuación, de poder llegar a individuarse se convierte en una quimera. Emanciparse y atreverse a ser un individuo propio se transforma en un jodido camino solitario y heroico, porque ese camino no está reconocido en la sociedad.
Los hombres vivimos amarrados a un nudo gorgiano, y me atrevo a decir que ese nudo es mas difícil de desatar que el nudo emocional que viven las mujeres. A las mujeres se les permite sentir (aunque no sea todo el rango emocional y hasta cierto punto) aunque no actuar. A nosotros se nos anima a actuar sin saber siquiera lo que sentimos. ¿Que se puede concluir de una acción sin sentimiento, sin saber para que uno actúa? A la vista está. El dolor de las mujeres, de la tierra, de lo femenino en ellas es evidente, pero no lo es tanto el dolor del femenino en nosotros mismos. O mejor dicho, el dolor que nos produce nuestra  enconada resistencia a nuestra propia capacidad de sentir.

r-MALTRATO-INFANTIL-large570

Creo firmemente que la capacidad de sentir no está genéricamente diferenciada. La sensibilidad pertenece al alma, no al género. ¿Que pasa con el niño que siente mas aun que la niña? ¿Que es hipersensible? ¿Está condenado a ser gay, a cambiarse de sexo, a considerar una transexualidad que igual no existe? No entro en ese tema porque no lo conozco. Pero conozco de primera mano la tragedia de haber sido un niño hipersensible y ser impelido a actuar porque mis propios padres no podían o no supieron o nunca les enseñaron a enseñarme a lidiar con la complejidad de mi mundo propio. En ninguna parte se les enseña a los niños a sentir porque lo que ellos identifican en los modelos masculinos que tienen al alcance y que les rodean es un batiburrillo de miseria emocional, y de compensaciones neuróticas. Socializadas y premiadas, pero neuróticas. Que los hombres estamos en crisis no es ninguna novedad. Que hay intentos para encontrar una nueva forma de vivir la masculinidad, es algo muy loable. Pero el mismo planteamiento de nueva masculinidad es erróneo. Los hombres no necesitamos una nueva forma de ser nosotros mismos, una nueva forma de ser hombres. Lo que necesitamos es encontrar la forma de aceptarnos, sentirnos y dejarnos en paz. No necesitamos nada nuevo. Nos necesitamos desesperadamente a nosotros mismos porque vivimos en un constante estado de expropiación, de fuera de foco.

0000400311

Nuestra alma (aquello que incluye tanto los aspectos masculinos como los femeninos de nuestra psique) sufre. Busca y necesita el equilibrio y no se lo permitimos. La presión social es demasiado grande. En especial cuando mucha parte de esa presión viene de un gran número de mujeres que se llaman a si mismas feministas, que luchan por un mundo en el que la mujer pueda actuar en igualdad pero no en un mundo en el que el hombre pueda sentir en igualdad. He conocido mujeres maquiladas de estas ideas que en el fondo siguen esperando que el hombre actúe de determinada manera, que tienen una idea forjada de lo que es ser un hombre verdadero cuando lo único de lo que deberían ocuparse en en convertirse en mujeres verdaderas, verdaderas para ellas mismas.
Lo más jodido de esta herida masculina es la ilusión de que el mundo nos ofrece un lugar dominante. En el que podemos hacer realmente lo que queremos. Si uno define el poder por la capacidad de hacer lo que uno quiere entonces es verdad, nuestra posición es privilegiada. Pero si uno define el poder por la capacidad de poder hacer lo que uno siente, entonces todos los hombres nadamos en la miseria más absoluta, porque nuestro querer está disociado de nuestros sentir. Creemos que podemos hacer lo que queremos, pero por mucho que lo hagamos nunca nos sentimos bien. Y el no ser capaces de aceptar que lograr este querer no nos aporta felicidad ninguna, nos imposibilita conectar con la necesidad de sentir para saber lo que queremos realmente.

Fotos-padre-e-hijo-foto-12

¿Que quiere el hombre realmente? Quiere que alguien le diga que lo que siente está bien, no importa lo que sea. Quiere que alguien le diga por fin que lo que siente no está reñido con el hecho de ser un hombre. Quiere, necesita un modelo masculino que se permita sentir, y que ante la pregunta infantil de ·”papa ¿que es ser un hombre?” no le responda con el mecanismo de su propia neurosis, sino con una sencilla respuesta.
Ser hombre es el proceso en el que tu sentimiento crece y madura y es puesto al servicio de los demás. Ser hombre es la capacidad de crecer siendo tu mismo y dar fruto. Ser hombre es convertirte en la mejor versión de ti mismo. Ser hombre es tener el coraje de aceptarte como eres y desde allí crear tu lugar. Ser hombre es amar desde tu alma hasta tu picha. Ser hombre es algo que tu mismo tienes que descubrir, pero mientras lo haces, estaré alli para apoyarte, para guiarte, y sobre todo, para no engañarte ocultándote mis miedos y mis contradicciones. Ser hombre es hacerse capaz, como decía Freud, de soportar la vida, pero sin dejar de ser uno mis. Smoer hombre es un sueño, un proyecto de la mente divina, de la que todos formamos parte.
A todos nos hubiera gustado oir estas cosas cuando éramos niños. Ser apoyados y fortalecidos en nuestra necesidad de desarrollar nuestra percepción (no me gusta llamarla inteligencia) emocional, pero todos nuestros modelos estaban tan tarados como los modelos en los que nosotros mismos nos hemos convertido. Ser padre te hace darte cuenta de esto, pero no es la única forma en la que uno puede darse cuenta.
Ser hombre es ser capaz de llorar en el vientre de una mujer sin sentirse avergonzado de ello. O en el hombro de un amigo. O en los brazos de un padre aunque ya sea viejo.O delante de tus propios hijos, sin necesidad de pedirles perdón por haberte visto derrumbarte. Al contrario. Les estarás permitiendo sentir viendo como te sientes tú. Estarás derrumbando ese falso dique. Estarás, para variar, siendo verdaderamente fiel a ti mismo.

7MO3julio

Los hombres necesitamos averiguar lo que sentimos, porque con perdón para las mujeres, tenemos nuestro propio rango de sentimientos. No se trata de si la parte que siente es el femenino dentro de nosotros o el masculino profundo. Que cada uno lo llame como DIos le de a entender. Para mi la parte que siente es el alma, y aquí no cabe distinción entre hombre y mujer. Es obvio que parte de ese alma, en lo que ha escogido un cuerpo masculino o femenino, se ve condicionada por unos determinados factores inevitables. Sentir es lo primero, y que los condicionantes, la particularidad propia de la que cada uno está hecho, decida después como se actúa ese sentimiento. Pero mientras no nos paremos a sentir antes de actuar, seguiremos dando vueltas y mas vueltas en torno a la idea de lo que tenemos que ser, tragando saliva, escupiendo barro y amargura, y poniendo nuestra mejor cara cuando lo que en realidad queremos es cagarnos en la puta y que nos dejen tranquilos.
Los hombres necesitamos desesperadamente encontrarnos con nosotros mismos. Pero tenemos miedo. Es como pedir un voluntario para una de esos shows cuya realización nos parece imposible. El niño con la manzana en la cabeza, me gusta imaginarlo, que se sigue preguntando si en esto consiste ser un hombre mientras su padre apunta. Sabemos que si falla podemos morir. Pero es nuestro padre. No tenemos mas remedio que confiar en su amor como en su destreza.
Para esto, es la misma cosa. Hemos de confiar en que nuestra alma no nos llevara la cabeza por delante. No nos herirá de modo alguno. Pero es necesario levantarse, es necesario un voluntario.
¿Alguien del público?

*Texto extraído de un libro en  preparación, todos los derechos reservados.

No cebarse

errores-blog-580x435

Cuando alguien mete la pata mete la pata. Cuando nosotros metemos la pata metemos la pata. Es verdad que a veces metemos la pata hasta el fondo y desde ahí hacemos y nos hacemos mucho daño. Un daño que a veces parece irreparable. Pero eso no es lo importante. Hacer(se) daño es muy jodido pero es casi inevitable para poder crecer, y desde luego, el daño no está allí para cebarse. Tampoco para escapar de él. Lo importante es dejar de (auto)justificarse sin cebarse en el dolor.
Ya es suficiente con no comprender de donde vienen las raíces de muchos de estos comportamientos que no nos llevan mas que al autosabotaje, como para encima cebarse en ellos. Basta con no negarlos. Aceptar que nos están boicoteando, que son capaces de joder lo que mas queremos y a nosotros con ellos.
Hace poco leí en un post ( http://www.elenaesteban.pro/site/uncategorized/cuando-el-dique-vence/) del blog de Elena Esteban  que todos tenemos carpetas emocionales, muchas de las cuales están desactualizadas, dentro de las cuales hay archivos con todo tipo de registros. Me encantó la metáfora, realmente útil. Unos de estos registros son, inevitablemente, los patrones que nos vemos obligados a repetir, hasta que los identificamos. Lo importante es comprender, -dice y dice con razón-, que ciertas situaciones activan las mismas sinapsis “emocionales” que están acostumbradas a repetir una y otra vez el mismo circuito. La neurosis se repite y pasamos una y otra vez por ella sin darnos cuenta, hasta que metemos a fondo la pata. Asi que metemos a fondo la pata. Bien. La jodemos hasta decir basta. Ya no tan bien. Nos jodemos y jodemos a alguien, o a muchos, o a todo quisqui. Chungo.

descarga (2)

Aquí llega el punto de inflexión. Si la jodienda ha sido mayúscula, tenemos la oportunidad de dejar de auto-justificarnos. Si dejamos de auto-justificarnos tenemos la oportunidad de darnos cuenta de que en el fondo estamos rotos, y con el tiempo, ser capaces de identificar en qué exactamente. Cuando detenemos el mecanismo de la auto-justificación y nos abrimos a esta rotura, hay que resistirse a la tentación de cebarse, de hacerse papilla a uno mismo contándose el bulo de que no valemos para nada. Cuidaito con eso, porque esta no es mas que otra forma mas refinada de auto-justificación, otra forma no tomar la plena responsabilidad sobre el asunto. De alguna forma es inevitable sentirla, pero hay que ir mas allá de este mecanismo, porque es otro mecanismo, compensatorio. Es necesario encontrar el punto ciego del péndulo porque ambos extremos, la laxitud inconsciente o la autoagresión, pertenecen a la misma neurosis, son dos caras de la misma cosa. Y esa cosa se llama vacío interior.
Hay que averiguar en que estamos rotos. Donde nos rompimos. Como nos hace sentir la rotura. Que hemos hecho desde ella. Que hemos obtenido y que hemos perdido. Y poco a poco intentar reeducar el hábito tanto de proyectar nuestra mierda inconscientemente sobre los demás como de auto-agredirse. Primero, pasar cierta y necesaria cuarentena relacional, aprovechando el impass para intentar arreglar la vasija desvencijada y quebrada de nuestro amor propio. Segundo, una vez pasada la cuarentena, intentar relacionarnos y con mucho cuidaito, desde otro sitio, sabiendo que indudablemente la volveremos a piciar.

13241261_1008937575827318_600891456438898034_n
Es obvio que la vasija no quedará jamás como nueva, porque ciertamente estamos rotos. Casi como que nacemos así, aunque muchos dirán que todos nacemos en una inocente y pura tábula rasa. Yo no lo creo, ni nacemos libres de cargas (ya tenemos una condición y orientación psicogénética) ni muchísimo menos estamos preparados para no tomar la de los demás, cuando apenas si sabemos sorbernos los mocos. Pero podemos hacer una obra de arte con esta rotura, un veradero kintsugi. Sólo que el oro que usaremos para adherir las partes rotas será nuestro amor propio.
Esto es la resiliencia. Y la resiliencia, cuando por mucho tiempo uno ha sido su propio y más íntimo enemigo, lleva tiempo. Pero este será un tempo fructífero. Probablemente largo y doloroso, aunque no necesariamente. Y un tiempo que nos servirá, curiosamente, para dejar de perder el tiempo que perdemos en jodiendas, meteduras de patas, autojustificaciones, y cebadas que nunca hicieron nada de valor por nosotros.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Tetas rellenas, penes vacíos

giphy

Hemos llegado al punto en el que no tenemos la mas puñetera idea de lo que el amor significa, cuando, donde, y como buscarlo, cuando, donde y como darlo, cuando, donde y como recibirlo.
Mujeres “mayores” que se regocijan en sentirse deseables y follables cuando lo que en realidad buscan es ser amadas, cuidadas y queridas.
Hombres atemorizados como chiquillos por la llegada de los 40s o los 50s que intentan revivir en amores adolescentes por falta de leche de burra.
Mujeres que se injectan las tetas de un falso amor con silicona, en vez de drenárselo de la cabeza. Hombres, no necesariamente mayores, que ya no saben que hacer para que entremparse. Que se compran harleys, audis, cualquier cosa que haga ruido, que sustituya su virilidad perdida. Símbolos fálicos para sustituir su falo perdido.
Ejecutivos estúpidos presumiendo en la mesa del restaurante de sus mentiras sabiendo que la única forma de no sincerarse es contar una mentira mayor sobre el polvo que se pegaron esa noche.

images (2)

Mujeres siervas del dinero de maridos que han comprado su silencio, amaestradas para mirar hacia otra parte. Para callar como eunucas.
Miradas perdidas que buscan el amor en cualquier sitio y que hacen cualquier cosa para obtener una migaja. Palabras y gestos que buscan y provocan el sexo cuando el corazón necesita ser abrazado con ternura.
Folladas que imitan películas porno en la que ni siquiera sabemos quien está follándose a quien. Si estamos follándonos a alguien o somos nosotros los que estamos siendo follados por nuestra propio alterego. Ahi, dádonos por culo mientras enculamos a alguien.
Frivolidad a precio de fábrica. Carne marcada por cien manos diferentes, maquillada para parecer fresca. Emociones envasadas en lata. Discursos ensayados que se tragan la lengua en cuanto salen por la boca. Falacias. Te quieros a precio de saldo. Te amo mas que a nadie hasta que cualquier otra u otro me mire. Me preste atención. Me saque de la nada, de la miseria en la que existo.

14524_967_544
Miserias edulcoradas. Engaños que ya no cuelan ni para nosotros mismos. Espejos rotos de tanto ensayo que han tenido que soportar, rayados de tanto pasar vergüenza ajena.
Amores baratos, improvisados, inventados, ficticios, cíclicos. Norias donde el amor gira como un torbellino y donde al final, todo el mundo sale despedido. Sexo fácil pero seguro. Corridas que nos dejan mas vacíos que nunca, que drenan el semen o el flujo, pero no nuestra angustia. Manipulación emocional. Consuelos injertados. Angustia volcada en el sexo. Vacíos imposibles de digerir a solas pero que es necesario digerir a solas. La absurda pérdida y búsqueda del sentido de la palabra amor, de volver a sentirse capaz de amar y ser amado de verdad.
Proyecciones sin fin, patrones que dan vueltas y vueltas como caballitos de un tiovivo. La alegría de la primera vuelta que se vuelve tedio y desesperación cuando ya llevamos un centenar. Amores caducados y caducos, heridas de las que ni siquiera sabemos como hablar con nosotros mismos. Hacer la guerra por pura impotencia, pegar y tirar de la violencia por no saber cuando es el momento de rendirse, de admitir que uno no puede mas.

TQM_verde1
Cansancio. Miedo sobre todo. El niño que una vez fuimos maniatado y tirado al fondo del mar con cadenas. El día que tiramos al bebé junto con el agua por la ventana. El día que nos despedimos del amor. El dia en el que el amor nos dijo: no volveré contigo hasta que crezcas.
El drama que se repite. La tragedia de un dolor del que no es posible huir rellenándose las tetas o metiendo la polla en cualquier sitio. Y el esperpento de intentarlo, pese a todo. De buscar siempre en el sitio equivocado porque nadie nos dijo en su momento: “no seas mas pendejo. El amor no está allí fuera. Haz el favor de aprender a quererte.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Re-Sentimiento

kain_und_abel

No estudié filología por esta razón, pero siempre me fascinó la etimología. Palabras con varios sentidos, o cuya formación viene de una forma primitiva, arcaica, casi directa de percibir y comprender el mundo. La mayor parte de las palabras en latín y en griego poseen esta cualidad. Ignoro otra lenguas, pero supongo que también. Por lo que he leído de Tolkien, también filologo, o del mismo Nietzsche, supongo que pasa lo mismo
Pero lo fascinante del tema es que este mecanismo sigue vigente. Hay una especie de predisposición en el cerebro para elegir palabras a un nivel inconsciente y popularizarlas cuando estas expresan un arquetipo común. Este es el caso de la palabra resentimiento, y del verbo que llevaría asociado: resentir.
Ahora saltemos a la esfera psicológica. Sentir resentimiento, valga la redundancia, es volver a sentir dos veces. Insistir en determinado sentimiento que se ha quedado adherido a nuestra capacidad de sentir y al que, de cierta manera, nos hemos vuelto adictos. El resentimiento es una adicción en el sentido que uno necesita volver a sentir, aunque se de una forma inversa, ese sentimiento, revivirlo. Es la manera de permanecer conectados, enganchados con una realidad que ya no está vigente.
El resentimiento es una desactualización a un nivel lógico, pero sigue la lógica propia del corazón. No importa la causa por la que estemos resentidos: un abandono, una traición, un rechazo, despecho, el abandono o la muerte de un padre o de una madre o de unx hermanx que supuestamente deberían estar siempre con nosotros. Resentimos porque es la manera de mantener eso que ya fue y no está con nosotros. Es la manera que tiene el corazón de seguir sintiendo lo que estaba sintiendo cuando la realidad ha cambiado y es otra.
El resentimiento es, de cierto modo, hasta un proceso necesario y curativo. Pero es necesario comprender su función, para que esta no se convierta en una condición permanente.

f69dc701f984c95227d5db53d387b96d
¿Estas resentido después de un mes, de seis meses, de un año? Lógico. Tu corazón aun se está tomando su tiempo para sentir porque a lo que el corazón se abre y lo que el corazón ama verdaderamente no lo suelta con facilidad. ¿Sigues resentido después de 2 años, de 5, de 10? Cuidado. La función del resentimiento se ha convertido en una condición. Quizás te convendría ver si ese resentimiento es mucho mas profundo que el sentimiento que anhelas volver a sentir, de una forma directa, no inversa, con esa persona. Probablemente estemos ya hablando de una herida fundamental, de un trauma infantil, de un sentimiento truncado tan antiguo que la única forma de actualizarlo sea en terapia.
No hay nada de malo en resentir. Lo malo del resentimiento es que al ser no solo una prolongación de sentir sino una inversión del mismo, no comprendemos adecuadamente el mecanismo. Sentir, como necesidad del corazón, es necesario. Resentir, como función en la que hay una especie de collage entre el cerebro y el corazón, es necesario. Pero resentir como condición es ya un verdadero problema.
Aunque no es lo peor que puede pasarnos, es mejor sentir inversamente, a través del odio, que no sentir nada en absoluto. Que ese vacío en el que ni siquiera el mecanismo de la inversión del sentimiento funciona. En estos dos últimos casos necesitamos ayuda profesional. Hasta que la función de sentir del corazón pueda volver a funcionar de una forma directa. No a través de la inversión. No a través de la negación de todo sentimiento, directo o inverso. Pero hacer esto duele. El resentimiento como condición es adictivo. Y el horror vacui que se esconde tras la ausencia de sentimiento alguno por nada ni por nadie también.

frederic-bennett-gollum

Sienta bien creerse un dios por encima de las contingencias y de los dolores del mundo, aunque sea una mentira de principio a fin y la incapacidad para relacionarnos de una forma honesta y directa nos delate. Sienta bien creerse libre del amor y del odio y llamar a esto desapego, aunque este desapego solo sea practicable, y demostrable, en un contexto de aislamiento emocional, de profilaxis relacional, en un entorno complétamente aséptico, limpio, purgado de humanos. Sienta bien pero es falso, y además, una completa locura. Una cosa es apartarse y estar solo para comprender la función del resentimiento, y otra permitir que este se instale en nuestra alma como un cáncer. Esto solo nos convertirá en tristes y patéticos gollums, con la única compañia de nuestro preciossso. Que terrible panorama para todo lo que podríamos ser y nos estamos perdiendo, encerrados en lo mas profundo de nuestra montaña.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Traiciones

braveheart-paint

El mecanismo de la traición es siempre reversible. No hablo de devolver golpe por golpe. Hablo de la inevitable caída en cuenta de que toda traición desvela una traición original a uno mismo. ¿Traición a que? A algo que uno se resiste a ser. De alguna manera. El otro lado de la traición, el dolor de que un ser en el que se ha depositado la confianza, o el amor, o el deseo, o lo que sea, nos traicione, sólo es una manifestación de esta ceguera voluntaria. Además, sentirse traicionado es una señal innegable de que uno todavía anda encadenado al tobillo de la importancia personal. De que uno es una bola pesada que nuestra propia inflación arrastra por el mundo.
Pero duele. Duele el golpe cuando por necesidad, el destino lo convoca desde el exterior. Duele porque uno anda tan ciego, tan encerrado en sus propias premisas, que es inesperado. No duele tanto el golpe en sí, como la incomodidad a la que nos arroja, de repente. Sin previo aviso, algo nos lanza al vacío. Y en la caída no tiene sentido ni el lamento ni muchísimo menos la venganza. Lo único que tiene sentido es entregarse a esa caída completamente, no apartarse del presente. No pensar en lo que hubiera debido ser, porque lo que hubiera debido ser nunca existió realmente.

imagenes-tristes-de-traicion-4

El mecanismo de la traición sólo señala hacia lo evidente. Lo evidente que uno, sea por las razones que sean, se ha apartado de sí mismo, se ha abandonado a sí mismo: me siento traicionado, lo di todo, no me lo esperaba, de cualquier persona menos de ti….coacciones. Basta un sincero diálogo con el interior para dejarse de estas chorradas. La traición es solo un suceso, lo que interesa es el mecanismo que pone en marcha, el dolor que nos despierta. La infancia eterna que se resiste a crecer. La conclusión no es que ya no se pueda confiar en nadie. La lección siempre es que uno no confía lo bastante en si mismo, que hay una falta de amor propio, que uno sigue buscando padres, madres, hermanos por allí. La lección es que uno todavía no ha aprendido a mantenerse en su propio centro. A auto-sostenerse. A quedarse allí pase lo que pase, esté con quien esté.
Todo sentimiento de traición es un reducto de una necesidad infantil. Es legítimo, pero pertenece al pasado. Y la gente traiciona o se siente traicionada porque vive en otra parte. Esa otra parte es nuestra infancia. La necesidad que sea por las razones que sea, se vio truncada. La necesidad que sigue buscando su gestalt para concluirse. Este sentimiento no puede resolverse a no ser que uno indague honestamente en el mecanismo, pero para indagar hace falta querer desprenderse de la importancia personal. Como casi nadie quiere hacer esto, lo que sólo fue un detonante cuya función era desvelar nuestra falta de amor propio, el exceso de nuestras expectativas, se convierte en un cáncer corrosivo que se instala en una bolsa en nuestro interior, en un hígado etérico paralelo.

13177118_1007403822647360_1275198465232128420_n
Uno se siente traicionado por alguien, ese alguien desaparece, y la única rastrera forma que tenemos de devolver el golpe es traicionar a algún otro. Es como si habilitáramos un depósito en nuestro interior sólo para tal fin. Cuando llega la relación, la persona adecuada, empezamos a drenar el veneno, y a su debido tiempo, se lo arrojamos a la cara. Ese veneno a su vez terminará en su propio depósito, y así nos pasamos la vida en una cadenas de venganzas inconscientes sin fin, siguiendo al pie de la letra una ley no escrita del ojo por ojo, pero grabada a fuego en nuestro interior, sin llevarla jamás a la luz de la conciencia. Es necesario parar cuando el sentimiento de la traición nos de retortijones. Descender más profundo que el depósito de la rabia que ya teníamos acumulada, y que encuentra en la traición una perfecta forma de justificarse. Un excelente modo de cobro.
Hay que llegar a la tristeza. Al verdadero timo con el que nosotros mismos nos timamos. A la pena de no tener aun la suficiente cantidad de amor por nosotros mismos como para necesitar esa ceguera voluntaria que despierta de repente ante el golpe. Es necesario llegar a la necesidad de ver, a la necesidad de ver negada, sea lo que sea que la traición nos muestre. No del otro. Hay que olvidarse del otro, y no por rencor, sino por ahorro. Es necesario olvidarse de lo que ha hecho el otro y concentrarse en lo que nos ha hecho sentir. Y una vez en este sentimiento, comenzar a descender. Sin miedo, sin una falsa compasión. La traición es una caída al vacío. Hay que aprender a caer. Pasar a otro nivel, a otra liga en la que jamás hemos jugado. Atreverse a ir allí. Y dejar que quien sea que nos ha herido siga su camino. No devolver el golpe, no desperdiciar la energía. Emplearla para lo que verdaderamente nos incumbe: aprender a amarnos realmente.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Nosotros los psicólogos

poseidon

Es curioso que el símbolo de Neptuno sea el mismo signo que simboliza la psicología con la letra psi. Esta es la visión que tenía Jung de la psicología no como ciencia empírica sino como una percepción y la vez estudio de la propia psique. Psique entendida como un tejido a la vez que fenómeno permeable, suceptible a cambios y metamorfosis de todo tipo, y mismo así, capaz de preservar un sustrato común. Exactamente igual que el océano que representa Neptuno. Una membrana acuosa aparentemente uniforme sometida a alteraciones y cambios constantes.
Lo psíquico y lo neptuniano son sinónimos, anologías de un mismo tejido-fenómeno permeable y la vez uniforme, que los griegos denominaron Alma o Psique. Todas las personas con un Neptuno fuerte en su carta natal son innatamente (mas allá de la elección) psíquicos, y esto les hace, en cierto sentido, psicólogos, no en el sentido que se utiliza ahora, sino en el sentido al que aludía Nietzsche cuando decía: “nosotros los psicólogos“. No hay que olvidar que Nietzsche fue filólogo antes que filosofo, y por lo tanto un profundo conocedor el alma griega.

Friedrich-Nietzsche

Los pensadores griegos eran más psicólogos que filósofos (al menos antes de Aristóteles y de la lógica que vertebró el dualismo del pensamiento occidental: A luego no B) en el sentido de que les interesaba el conocimiento del alma humana como representación microcósmica del alma del mundo, y en un sentido mas profundo, del alma del cosmos.
Actualmente es necesario distinguir el fenómeno psíquico del fenómeno psicológico porque gran parte del alma humana se ha objetivizado en su obsesion por dividir el mundo en objeto y sujeto. Esta disociación, que vertebra la esfera psicológica del alma humana, es decir, su adaptación y su respuesta física, mental y emocional a un mundo que percibe como separado de si mismo, se diluye en el ámbito psiquico, que nunca se divorció del lenguaje simbólico o arquetípico.
Lo psíquico es la parte del alma humana que aun comprende y se expresa en ese lenguaje (normalmente asociado al mundo artistico pero que va mucho mas allá), de modo que podría decirse también que lo psíquico equivale a lo arquetípico.
Lo psicológico estudia el continente, la reacción de la estructura cuerpo/mente al empuje y movimiento de la energía o lo arquetípico. Lo psíquico estudia el contenido, o más bien, lo percibe, -porque no es posible estudiar nada allí-, directamente. El contenido es un ámbito fluctuante de energía. El psicólogo estudia. El psíquico percibe. Si la psicología (esa pobre ciencia bastarda y cada vez mas empobrecida) se ocupara tambien del fenómeno de la percepción, el lenguaje dualista que emplea para su propio estudio caería por su propio peso y se vería obligada a abrirse a otro tipo de lenguajes, y por lo tanto, percepciones.

Carl+Jung

La astrología psicológica es un intento de abrir el ámbito de lo psicológico (actualmente reducido al estudio de las distintas formas de adaptación y supervivencia, a la neurosis o a lo que sea) a un lenguaje no dualista, y sobre todo, a una percepción directa no del continente sino del contenido. La psico-astrología ofrece así una forma de dialogar con ese tejido vivo y dinámico que es nuestra propia alma, que experimentamos y proyectamos en el exterior.
Pero no es la única forma. Hay muchas otras que pueden usarse para deshacer el óxido que ha fijado nuestro punto de encaje en una misma posición por años y años. La excesiva objetivización del mundo, el dominio de las funciones del lado derecho de cerebro sobre las del izquierdo, exige de nosotros el cultivo de otra forma de percepción.
Una forma de percepción cada vez más directa, más experimental, mas íntegra, en el que todos nuestros sentidos, emociones y pensamientos estén implicados, y por lo tanto, menos dualista. Una percepción que sea a la vez una inmersión valiente y sin retroceso en el tejido inmarcesible que es la vida, hasta que nos demos cuenta de que lo que estamos experimentando aquí o allí o en cualquier sitio no es mas que una de las muchas manifestaciones de nuestra propia Alma.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Luciferismo VS Satanismo

La gente confunde indiscriminadamente la experiencia luciferina con la satánica. Cree que ambas se refiere a la misma experiencia demoniaca, y de esto tienen culpa los primeros interesados en que ambas cosas no se disciernan. En ocultar a la gente la posibilidad de auto-conocimiento.
Yo siempre fuí y seré luciferino, pero nunca seré satánico. Satán y Lucifer conviven en el mismo infierno, pero pertenecen a distintas percepciones de la realidad. Mientras que lo satánico implica entregarse al infierno sin ninguna responsabilidad ni conciencia, lo luciferino implica transitarlo con responsabilidad, hacia un espacio cada vez mas profundo y mas amplio de conciencia.
La experiencia satánica nace y se agota en el infierno, está esclavizada por las pasiones que hay en él y solo existe para satisfacerlas. La experiencia luciferina no se agota en el infierno. Nace en la oscuridad como las raíces de un árbol, pero está destinada a elevarse sobre si misma hasta finalmente salir a la luz, De hecho no está destinada a salir a la luz, sino a alumbrar a la luz.

Al-Pacino-as-John-Milton-in-Warner-Bross-Devils-Advocate-1997-123-650x433

Lo satánico no es un culto aislado de unas cuantas sectas de locos que sacrifican niños y vírgenes. Es un estadio de caída y degeneración del ser que atraviesa transversalmente todas las capas de nuestro psiquismo y por extensión, de nuestra sociedad. La forma de practicar la economía, la política, la salud, la educación es abiertamente satánica. Su único objetivo es la auto-satisfacción de seres atrapados en ese estadio de conciencia que solo se complace en la auto-glorificación y la auto-complacencia, no importa a que precio. Es un estadio que ya ha prescindido de toda ética. De toda preocupación en lo concerniente a un otro. El otro solo es contemplado como objeto de satisfacción del ego, porque el ego es la única expresión de la individualidad en ese nivel.
Lo luciferino equivale, sin embargo, al esfuerzo sostenido de contener todas esas pasiones sin negarlas, con el fin de canalizarlas hacia el logro de una verdadera identidad, de un verdadero núcleo de conciencia individualizada. Por eso todo proceso de individuación es un proceso luciferino, porque implica a la fuerza una mirada sostenida sobre la sombra, sin juzgarla, pero tampoco sin posibilidad de apartarla. Jung, padre del concepto de individuación, era un maestro luciferino de principio a fin, y todos los que nos sentimos junguianos de alguna manera somos luciferinos, dependiendo del grado de implicación y de atención que requiera la contención y la responsabilidad sobre nuestra propia sombra.
No se si se me entiende. Lo Satánico es la pérdida irremisible de la naturaleza divina en la propia inercia de la materia. La entrega cobarde e inconsciente de esta naturaleza. Lo luciferino es el esfuerzo constante y sostenido en contener la entropía hacia la que nos empuja la gravedad y la inercia de la materia a través del ejercicio de una férrea voluntad de conocerse, hasta las últimas consecuencias.

Fig.-1-Demon-Seated

Pero el autoconocimiento tiene su precio. Y la conciencia luciferina tiene tantas bajas como las que tiene la conciencia satánica, porque la tensión de hacer conscientes los contenidos del inconsciente a veces es demasiada. Cuando la tensión es demasiada, lo más fácil es sucumbir a la tentación de ingresar en los ejércitos de Satán, porque nada mas sencillo que dejar de tomar responsabilidad sobre las propias pasiones y los propios deseos, convirtiendo el mundo entero en un objeto a nuestro servicio, en el que la existencia del otro como sujeto con libertades y derechos propios deja de tenerse en cuenta hasta desparecer por completo.
Este es el bajísimo estadio de conciencia astral al que se han entregado millones de seres en este mundo, y sobre todo, los psicópatas que nos gobiernan, o mas bien, que intentan someternos a través de un sistema de creencias en el que la autosatisfación del deseo es la única moneda de cambio. La manifestación económica de esa moneda es el capitalismo, y la entidad psicológica que la sostiene se llama ego. Que no es lo mismo que el yo. Para tener acceso a un verdadero yo es necesario individuarse, separarse de las locas exigencias psicóticas del ego, tanto del ego social como del ego que ilusoriamente nos pertenece. Para separarse de estas exigencias es necesario sufrir, porque separarse del rebaño nos arroja a un espacio de soledad e incertidumbre.
Lo satánico huye de toda posibilidad de sufrimiento, haciendo del placer su único dios. A pesar de que este placer dependa del sufrimiento de los otros, que es donde se riza el rizo. No es un hedonismo gratuito y playero. Es un hedonismo a cualquier coste. Este es el peligro.
Lo luciferino no niega el placer pero tampoco el dolor. Es valiente. Es ambiguo, pero resuelto a conocerse en todas sus ambivalencias. Un camino pedregoso, lleno de peligros, pero que merece la pena.

*Texto extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Drogas y Astrología

Me pregunta una amiga que durante mucho tiempo estuvo en contra de ellas por considerarlas una forma de evasión, que opino sobre el tema. Dice que ahora hay doctorados sobre las terapias con psicodélicos. Lo ignoro, aparte de los trabajos de Stan Groff no he leído nada sobre el tema. Tampoco me interesaría leerlo, porque por mucho que uno lea, las drogas son un mundo que hay que experimentar de una u otra manera para hablar sobre ello, como casi todo. Pero dado que me ha preguntado mi opinión sobre el tema y esta puede que sea interesante para alguien mas, allá va.

285858_Papel-de-Parede-Arte-Psicodelica_1366x768

Mi conclusión es que cierta gente debería de abstenerse de todo tipo de drogas, cierta gente de cierto tipo de drogas, cierta gente puede probarlas casi todas, y cierta gente debería tratarse con ciertas drogas determinadas. El problema de las drogas no es el diseño químico o el patrón energético que poseen intrínsecamente, sino como interacciona este con nuestra propia configuración energética y psicológica. Después de observarme en mi propia experiencia con las drogas y de observar la experiencia de los demás, se me ha hecho evidente que cada persona busca la droga que es mas afin con su propia energía, lo cual no es muy conveniente. Hay una especie de afinidad, por ejemplo, entre los arquetípos astrológicos o mitológicos que tienen mas influencia en la psique de una persona con las drogas que busca para potenciar el efecto de esos arquetipos. Las drogas mas fuertes tienen un correlato con los arquetipos llamados transpersonales, porque nos llevan a estados alterados de conciencia muy alejados del núcleo mas estable de nuestra personalidad, si es que lo tenemos estabilizado. Para alguien que no lo tenga, experimentar con cualquiera de estas drogas ya es un suicidio de por sí, y sin embargo las buscará de una u otra manera para mantenerse en ese estadio en el que ninguna estructura yoica es necesaria. Los opiáceos y el cannabis resuenan mas fuertemente con Neptuno, por ejemplo, igual que el ácido con Urano, o la ayahuasca con Plutón. No he hecho un estudio concienzudo del tema, pero se que otros astrólogos si, como Sergio Trallero.

233264

El punto que quiero señalar aquí es que una persona con una fuerte influencia neptuniana, o con una debil estructura yoica, o con tendencias psicológicas que van desde la hipersensibilidad a la bipolaridad o la depresión, debería de abstenerse de probar siquiera la heroina. O que resulta del todo absurdo que una persona con una fuerte influencia marciana, que trabaja como ejecutivo de una multinacional, se meta rayas de coca y anfetas, porque no está buscando mas que la resonancia de su propia energía. No lo digo desde un discurso moralista, sino científico. El uso y sobre todo abuso que hacemos de las drogas no es equilibrador. Es a los ejecutivos estresados a los que habría que meter en masa en fumaderos de opio, a personas con fobia a Urano o a los cambios, y encerrados en sus modelos de creencias de siempre, a los que habría que obligar a experimentar con ácido lisérgico, o con cualquier otra droga capaz de mover y desestabilizar, como dirían los toltecas, su punto de encaje. Personas con un exceso de plutón, o de pulsión de muerte, aunque sean resistentes a casi todo, y busquen siempre drogas de alto voltaje, que les permitan morirse, habría que invitarles a un suave y amoroso viajecito de peyote. And so….

4abb2a0bd72d4449f76426c8cc60c601

No todas las drogas sirven para evadirse aunque el abuso que se hace de ellas sirva para tal fin.
Pero en realidad, si se coge persona por persona, y se estudia su carta natal, y las influencias de los planetas transpersonales, se verá con facilidad como tiende a abusar de las drogas que mas resuenan con los arquetipos con los que se identifica o rechazarlas en el caso de que lo que haga es proyectarlos fuera, polarizándose en cualquier otro lugar energético de su carta, en la que su psicología se sienta a salvo.
No tengo nada en contra de las drogas ni nada a favor. Me parece que se usan sobre todo mal, en cantidad, en dosis, fuera de espacio y de su tiempo. No hay ningún sistema basado en un profundo conocimiento sobre su utilización porque a la sociedad capitalista no le interesa. Usar con desconocimiento incrementa las ventas, tanto del mercado farmacéutico, como del mercado negro. Son las dos caras de la misma moneda, ambas selladas en la ignorancia cuando no en una abierta e hilarante manipulación. Usamos las drogas como quien usa una piscina para ahogar un mosquito y una bañera para lavar a un elefante. Es absolutamente absurdo. Espero que los doctorados sobre drogas tengan más objetivo que añadirse una medalla intrascendente a la colección, de lo contrario nada cambiara un carajo. La gente se seguirá metiendo cantidades ingentes de propia energía desestabilizada y desequilibrada por vena hasta que pete. Y Amen. Que descansen en paz, los que puedan. Si pueden.

*Extraído de un libro en preparación, todos los derechos reservados.

Poliamor

k1226dionysos

¿Qué significa el poliamor? ¿Es el poliamor una excusa?

Hoy he hablado con una amiga (a la que por cierto, creía erróneamente poliamorosa) sobre el tema. “Me parece un privilegio del hombre, y en algún caso de alguna que otra mujer que juege a ser hombre, pero si el hombre (y la mujer) es sincero, descubrirá que es solo una excusa”.

¿Pero excusa de qué, para qué? ¿Para tapar una necesidad polígama encubriéndola de un sentimiento que curiosamente puede exportarse de cama en cama? ¿De un “te quiero a ti pero ahora te dejo porque también quiero a otra quiero estar con otra”? Y a otra y a otra y a otra… Cuando el otro llega a cierto número no es posible que el sentimiento siga siendo algo personal. Se convierte mas que nada en una percha en el que colgar nuestros disfraces amatorios.

Él: “No, con cada mujer lo siento distinto, y no es sólo sexo porque el sexo en si mismo no me interesa”. ¿Y que le interesa pues? ¿Tener una excusa romántica para follarse a quien le venga en gana? No, porque para eso no necesito excusas. Lo que le interesa es poseer a la mujer, hacerla suya, que se cuelgue, cuanto mas profundo o mas alto mejor. ¿Pero por qué? ¿Para qué? ¿Por venganza? ¿Por puro aburrimiento? ¿Por adicción a la intensidad? ¿Por narcisismo?

empachada-de-amor-621x437

Hay una especie de falta de identidad, de ausencia de núcleo del yo que necesita de un refuerzo constante, y en este caso, el refuerzo llega de esta manera: “yo soy el que te hace sentir. Y al sentir tú yo también siento”. Y en este sentimiento puedo reconocerme como alguien, aunque sea reflejado en una clase de confuso espejo amatorio. Lo que en un lenguaje psico-patológico vendría a definir un trastorno límite de personalidad. Búsqueda compulsiva de intensidad como gatillo disparador de espejos que puedan concedernos alguna identidad. Si el disparador funciona y resulta efectivo, el mecanismo se repite. Y lo que llamamos poliamor se resuelve en un dar lo que el otro necesita para simplemente existir en esa necesidad. 

¿Patético? No, mas bien triste. Pero muy eficaz (o si no que se lo pregunten a ciertas mujeres). Por supuesto, las mujeres presas (o predadoras, porque toda presa es en realidad un predador y viceversa) del hechizo amatorio también proyectan su propio material,  porque uno se convierte a todas todas en un gancho vacío. Disponible: “Coño, dice una mujer, mira tu que precioso perchero, y yo con este abrigo que me pesa tanto”. Y ya está hecho. Bajo ningún concepto se pregunta que hace el perchero alli, ni quien lo ha puesto ni como ha llegado. Resulta que el perchero responde a una necesidad. No hay nada mas que plantearse, porque a nivel inconsciente las necesidades son la fuerza mas poderosa que existe.

2-amilcar-moretti-2011-argentina-p4062274

Luego llega la inevitable confluencia de necesidades, y la confusión que de eso se origina. Ella: “yo solo te quiero a ti, y necesito que lo que me das sea solo mío. Él: “mira, es que realmente necesito colgarme mas abrigos porque resulta que aun tengo sitio para colgar”. Cólera. Riña. Dos o tres revolcones de por medio. Un poco de paz. Pero no menciones la palabra poliamor. Una mujer se pondrá celosa si te declaras polígamo, pero no es nada que ella no pueda solventar follándose a otro. Pero si te declaras poliamoroso, se te quedará mirando en silencio (un silencio sepulcral), y si tienes suerte se engañará diciéndose que ella también lo es o lo lo será o que simplemente podrá con ello.  Si no tienes tanta suerte, te dará la extrema unción, no antes de haber examinado y reducido tus argumentos poliamorosos a polvo de ceniza.

Así es la cosa. Y no les falta razón. La poligamia deja rastro, pero este rastro es fácil de seguir. Con el poliamor es todo mas confuso a no ser que uno se tome el trabajo de desglosar y examinar cada una de sus formas de amar, de a quien ama y de por que lo ama.

A mí me gusta pensarme como un hombre griego. En Grecia el poliamor era aceptado porque a ningún alma se le ocurriría la loca idea de que una sola persona pudiera satisfacer todas las formas en las que el amor necesita expresarse. Desde la ephitemia hasta el ágape, pasando por la philia y el eros. 

maxresdefault

La philia, el amor admirativo, es algo que uno puede solucionar con los amigos, a no ser que se tenga dificultades en tener amigos. Sin embargo, esto se solucion facilmente porque siempre hay alguien en la vida al que  se admira y que nos infunde inspiración a través de esta admiración. Al que  se ama de esta manera. Románticamente.

La ephitemia, o el amor sensual, es una forma tan básica y primitiva de amor, que se puede hacer difícil también poder limitarla a una sola persona. No digo que no haya quien pueda hacerlo. Lo que yo digo es que uno no necesita de una pareja ni de una amante para solventar sus necesidades sensuales. En mi caso, mi ephitemia podría darse prácticamente con el 90% de la humanidad, y me atrevería a decir, que también con seres no humanos, árboles, plantas, rocas y animales, porque la ephitemia es el amor sensual, y los sentidos pertenecen al mundo. 

11LasBacantes

El Eros, sin embargo,  juega a otro nivel dentro del poliamor, y probablemente todos los problemas de celos que suscita se originan exactamente en este nivel, porque en este dinamiza emociones y sentimientos con el fin de transformarnos. Aquí se entiende que el poner el eros en otra mujer, o de mujer en mujer, signifique el fin de una relación, porque algo en el intercambio profundo de energía exige cierta fidelidad al proceso de intercambio, mientras dure, sin mezclarlo con otras energías. Quizás la única forma de prevenir los ataques celotípicos que es capaz de generar el eros sea, como dice Richard Idemon, volcarlo en otros ámbitos de nuestra vida. 

Idemon pone el ejemplo de las relaciones terapéuticas como el tipo de relaciones que mejor pueden utilizar la energía erótica como herramienta de transformación. Es de suponer que aunque uno no sea terapeuta, puede encontrar el modo de utilizar el eros en su trabajo, o en otro tipo de relaciones no explícitamente eróticas, aunque luego lo sean, aunque no en el mismo nivel en el que estamos acostumbrados a hablar del erotismo. Lo chungo del amor a nivel de eros, es que donde hay eros siempre hay tanatos.

EROS-Y-THANATOS-3

Es decir, que en cualquier relación erótica aparece inevitablemente un impulso de muerte. Que este impulso de muerte, que el morirte dentro del vientre de una mujer, cuando haces el amor con ella, no sea lo suficientemente fuerte, o sea demasiado amplio, o impersonal, o lo que sea, como para que puedas morirte dentro del vientre de otra mujer, es algo que ninguna mujer olvida, porque de algún modo, o creo que esto es lo que quería decir mi amiga, cuando una mujer te abre su viente, sus entrañas, “te las abre exclusivamente a ti”. Sentir que no tratas su apertura de una forma sagrada significa, en la mayor parte de los casos, perderla para siempre.

La cuestión es: ¿equivale la “no exclusividad” a no tratar esta apertura sagradamente? Hablo en el caso del hombre. Si yo me entrego completamente a ti, recibiendo y llenando tu apertura, ¿significa que no puedo entregarme a otra mañana, recibiendo y llenando la suya? Pregunto.

Se que me expongo a que me llamen lo que sea. Lo que sea que la proyección de la cólera femenina de haber sido “engañada” en esta entrega sagrada durante siglos quiera o hacer con el perchero, mio o de cualquiera,  pero a estas alturas de mi vida tengo poco que perder. Es más, me dejo en el tintero cosas que incluso yo tengo que aprender a digerir en lo que a la sexualidad y el amor humanos se refiere.

LAS-BACANTES-Sennsa-Teatro_009

Pero vivir el poliamor, aunque sea una taimada excusa para no morir y renacer “en un solo vientre” también es una jodienda. Hablo a nivel del eros, porque a nivel de Ágape es otra cosa.

El Ágape se me antoja precisamente la resolución a esta jodedura en la que nos deja el juego de Tanatos/Eros. Pero ojo, no es una resolución facilona a nivel del desapego acuariano, o a nivel del amor incondicional nueva era que no tiene la mas puta idea de lo que significa venir de ser cocido a no se cuantos cientos de grados centígrados. No. El Ágape debe de ser una especie de liberación del deseo en el núcleo del deseo mismo. La unión armoniosa del deseo y del amor, si es que eso existe, que yo no lo sé. La necesaria ritualización de nuestra necesidad de integrar en nosotros y en el otro, con nosotros y con el otro, lo mas alto y lo mas bajo. 

Algo que por cierto, también hacían los griegos, y que hemos olvidado por completo. Buscar un lugar, un contexto, un amante, o varios con los que ritualizar lo mas profundo, escandaloso, vulnerable, sucio, inocente, ambiguo de todas nuestras necesidades. Y hacerlo conscientemente, en un entorno creado precisamente para que todos nuestros miedos tengan cabida, para que no necesitemos nunca mas poner el poliamor como excusa de una práctica que vivimos clandestinamente, sintiendo que es lo que realmente necesitamos hacer, pero haciéndolo, todavía, pasando de puntillas, intentando no despertar a un dragón durmiente que lleva siglos despierto, esperando precisamente a que seamos nosotros los que despertemos. Pero despertar y encontrarse con su mirada, con su cuestionamiento, con la pregunta: “¿estas realmente haciendo todo lo que realmente necesitas hacer?”, no es nada fácil. Acojona. De la cabeza a los pies, literalmente”.